Jelou!
En vivo
Los productores de Tierras Altas aseguran que, pese al fenómeno de El Niño y al pronóstico de menores precipitaciones en el Pacífico, las condiciones climáticas previstas para la región no representan, por ahora, una amenaza significativa para la producción agrícola.
Augusto Jiménez, de la Asociación de Productores de Tierras Altas, explicó que los pronósticos apuntan a un aumento de las lluvias en el Caribe y una disminución en el Pacífico, un escenario que, para esta zona productiva, podría incluso resultar favorable.
Según Jiménez, rubros como cebolla, papa y algunos vegetales mantienen condiciones adecuadas para su producción. Incluso, explicó que algunas afectaciones registradas anteriormente en cultivos de cebolla ya se han recuperado.
El productor señaló que en Tierras Altas persisten condiciones como el tradicional bajareque, una precipitación característica de la zona que contribuye a mantener condiciones favorables para los cultivos.
Más que la falta de agua, la principal preocupación de los productores de Tierras Altas es actualmente la comercialización de sus productos.
Jiménez explicó que existe una sobreoferta de papa, y los precios permanecen deprimidos desde hace varios meses.
“En campo hemos estado bajo el costo”, afirmó el productor, al señalar que la papa se ha vendido entre 25 y 30 centavos la libra, un precio que, según explicó, no permite cubrir los costos de producción, entre ellos combustible, insumos y mano de obra.
El dirigente agrícola también destacó que Panamá mantiene un consumo de papa relativamente bajo. Según indicó, el consumo per cápita ronda los 13 kilos al año, mientras que en países como Perú alcanza entre 70 y 80 kilos por persona.
Ante esta situación, los productores plantean impulsar una campaña para promover el consumo de papa nacional.
Jiménez sostuvo que el sector no está solicitando que el Estado cubra las pérdidas de los productores, sino que se cumpla con las normas relacionadas con los rubros declarados sensibles para la economía nacional.
Esto incluye, según explicó, una adecuada gestión de las importaciones y medidas que permitan atender y proteger la producción nacional.
Respecto al comportamiento del clima, Jiménez indicó que los pronósticos actuales apuntan a que septiembre presentaría condiciones similares a las habituales en Tierras Altas, mientras que los meses siguientes también podrían mantener escenarios favorables para determinados cultivos.
En el caso de la cebolla, recordó que uno de los problemas que han enfrentado en años anteriores ha sido el exceso de lluvia durante octubre y noviembre, que dificulta la producción.
Si las precipitaciones no alcanzan niveles excesivos este año, las condiciones podrían ser más favorables para los productores.
“Hasta este momento, el pronóstico nos indica que no vamos a tener problema para Tierras Altas. Más bien, la preocupación sería la comercialización”, sostuvo.
El productor destacó que la situación de Tierras Altas es diferente a la que enfrentan otras zonas del país, donde la reducción de las lluvias sí genera preocupación por la disponibilidad de agua y forraje para los animales.
Por ello, consideró necesario que las autoridades evalúen las condiciones particulares de cada región y que, además, se continúe trabajando en la cadena de comercialización, para evitar que los productos lleguen al consumidor final a precios elevados.
Para los productores de Tierras Altas, el desafío inmediato no es únicamente producir, sino garantizar que exista suficiente demanda para colocar sus cosechas.
“En Panamá el mercado es muy pequeño”, señaló Jiménez, quien insistió en que es necesario fortalecer el consumo de productos nacionales para garantizar la sostenibilidad de la actividad agrícola.
Por ahora, la expectativa del sector es que El Niño no provoque afectaciones importantes en la producción de papa, cebolla y vegetales en Tierras Altas, aunque los productores mantienen la alerta sobre el comportamiento del mercado y los bajos precios que enfrentan.