Panamá busca recuperar sus manglares tras perder cerca del 50% de su cobertura original

Panamá ha perdido cerca del 50 % de sus manglares originales en los últimos 50 años, principalmente por la expansión de actividades agroindustriales, el desarrollo inmobiliario no planificado y distintas fuentes de contaminación.

Manglares de Panamá / MiAmbiente

Ciudad de Panamá/Una hectárea de manglar puede almacenar hasta cuatro veces más carbono que un bosque tropical terrestre, lo que convierte a estos ecosistemas en uno de los principales reservorios naturales de carbono azul del planeta.

En Panamá, esta capacidad adquiere relevancia en el contexto del cambio climático, ya que los manglares almacenan grandes cantidades de carbono durante largos periodos, tanto en su vegetación como, especialmente, en sus suelos.

El país cuenta con aproximadamente 183,774 hectáreas de manglares distribuidas entre las costas del Caribe y el Pacífico, una superficie que lo ubica entre las naciones con mayor capacidad de almacenamiento de carbono costero en la región.

Digna Barsallo, directora nacional de Costas y Mares del Ministerio de Ambiente (MiAmbiente), explicó que el carbono azul retenido por los manglares contribuye a disminuir la concentración de gases de efecto invernadero y, al mismo tiempo, representa una oportunidad para acceder a mecanismos de financiamiento climático y fortalecer las acciones de conservación.

No obstante, la cobertura de manglares ha disminuido en las últimas décadas. De acuerdo con estimaciones citadas por MiAmbiente, Panamá ha perdido cerca del 50 % de sus manglares originales en los últimos 50 años, principalmente por la expansión de actividades agroindustriales, el desarrollo inmobiliario no planificado y distintas fuentes de contaminación. Esta reducción disminuye la capacidad de estos ecosistemas para almacenar carbono y limita su función como barrera natural frente a fenómenos extremos.

En materia de conservación, Panamá participa en iniciativas internacionales relacionadas con el carbono azul. Entre ellas figura la construcción del capítulo nacional de la Alianza Global de Manglares, como parte del proyecto Patrimonio Natural Azul, liderado por la National Audubon Society y la Sociedad Audubon de Panamá. La iniciativa busca establecer una estrategia para la protección, restauración y uso sostenible de los manglares.

Además, se encuentra en marcha un proceso para fortalecer el marco de gobernanza de estos ecosistemas mediante la homologación de la normativa vigente, con el apoyo de la Plataforma Internacional para la Sostenibilidad Oceánica (IPOS) y un grupo multidisciplinario de especialistas. La meta planteada es recuperar 1,800 hectáreas de manglar en los próximos tres años.

Los manglares también forman parte de seis humedales panameños reconocidos como sitios Ramsar, por su importancia ecológica y su contribución a la conservación de la biodiversidad. Estos son Bahía de Panamá, Golfo de Montijo, Punta Patiño, Damani-Guariviara, San San Pond Sak y el Complejo de Humedales de Matusagaratí, este último declarado Parque Nacional en marzo de 2025.

Barsallo señaló que estos ecosistemas sostienen complejas redes biológicas y sirven como zonas de alimentación y reproducción para numerosas especies, entre ellas aves costeras y mamíferos como el manatí.

La protección de los manglares y demás humedales costeros en Panamá está respaldada por la Ley 41 de 1998, General de Ambiente, y la Ley 304 de 2022, que establece medidas para la protección integral de los arrecifes coralinos, los pastos marinos y los ecosistemas marino-costeros asociados, además de mecanismos de gestión dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Sinap).

Las autoridades ambientales mantienen el llamado a promover el uso sostenible de los manglares, impulsar acciones de restauración y denunciar las actividades que representen una amenaza para estos ecosistemas.

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