Entre caña, coco y barro: Cañazas Arriba vive su primer festival tradicional
La faena del festival arrancó desde temprano con la ralladura de coco y la molienda de caña.
Cañazas Arriba, Veraguas./Cañazas Arriba, en la provincia de Veraguas fue escenario del primer Festival de la Miel, la Raspadura y la Junta de Embarra, una celebración que busca rescatar tradiciones que se resisten a desaparecer y que forman parte de la identidad de esta comunidad, forjada históricamente alrededor de la raspadura como su principal fuente económica.
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El festival fue impulsado por Aminto Tejedor Pino, precursor de esta iniciativa, quien explicó que la idea nació de una inspiración personal y de su vínculo de toda la vida con la molienda de caña.
“Desde los 13 años molí caña y todavía estoy en esa labor, y quise hacer este festival que es como familiar, porque aunque no lo seamos, tenemos un vínculo familiar”, expresó. Agregó que el evento busca dar realce a las comunidades molenderas, adelantando que 17 molenderos recibirán un reconocimiento.
Para Mario Mojica, de 84 años y residente de La Colorada, la realización del festival es un paso importante para mantener vivas las costumbres. “Las tradiciones no hay que dejarlas morir, porque eso es parte del folclor”, afirmó.
La faena del festival arrancó desde temprano con la ralladura de coco y la molienda de caña, procesos fundamentales para la elaboración de la raspadura. María del Carmen Aparicio, del distrito de Atalaya, participó rallando el coco que se utilizó para la raspadura y el caramelo, mientras el jugo de caña hervía como parte del proceso tradicional.
Los visitantes pudieron observar y disfrutar cada etapa de la elaboración. Mientras en el rancho se cocinaba la raspadura, afuera se desarrollaba la junta de embarra, donde la comunidad preparaba tierra con paja para embarrar y levantar paredes, en una muestra viva del trabajo colectivo heredado de generación en generación.
Música, baile, guacho, tradiciones y el sabor de la raspadura con coco acompañaron la jornada, que se convirtió en un espacio de encuentro familiar y comunitario, donde la cultura y las costumbres locales fueron las protagonistas.
Con información de Ney Castillo.