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Coclé/En la comunidad de La Mina de Mebrillo, en Coclé, la piedra jabón no es solo materia prima, es historia, sustento y tradición que cobra vida en cada figura tallada a mano durante el festival que reúne a artesanos y visitantes en torno a este legado cultural.
De acuerdo con un comunicado del Ministerio de Ambiente, esta celebración resalta el valor de los recursos naturales y el trabajo comunitario, al tiempo que impulsa el desarrollo local y el turismo sostenible en la región.
La piedra jabón se extrae de un nacimiento ubicado en una cueva, de donde surge la materia prima que da origen a las artesanías. Cada pieza inicia como un bloque sin forma, pero termina convertida en figuras que reflejan la creatividad y la identidad de quienes la trabajan.
Este año, el festival incorporó concursos de escultura que pusieron a prueba la destreza de los participantes. En tiempos limitados, los artesanos moldearon la piedra y demostraron el talento que caracteriza a la comunidad.
La docente Marle Franco Martínez, nieta del descubridor de la piedra jabón Lorenzo Martínez Chirú, participó como jurado y explicó el sentido de la actividad. “El tallado de la piedra jabón nace de la mano y del ingenio del artesano de la comunidad del Mebrillo; es un baluarte”, expresó. También destacó que la piedra debe trabajarse en seco y con herramientas sencillas, lo que resalta el valor del trabajo manual.
Cada figura, desde animales hasta objetos decorativos, es resultado de un proceso que combina paciencia y precisión. Bolívar Ojo, quien lleva 66 años dedicado a la artesanía, asegura que el elefante es una de las piezas más solicitadas. “Ha sido un éxito el festival”, afirmó, al señalar que tanto jóvenes como adultos se interesan en adquirir las creaciones.
Por su parte, el artesano José Mariano explicó el esfuerzo detrás de cada pieza. “Es un proceso fuerte; hay que ir primero al yacimiento, luego llevar la piedra a la casa, después cortarla y luego hacer la artesanía. Son varias etapas”, comentó. Entre las figuras más buscadas también destacan las ranas doradas, lapiceros e imágenes religiosas.
Los precios de estas artesanías varían entre 1.50 y 50 dólares, lo que permite que visitantes de distintos perfiles puedan llevarse una pieza elaborada en la comunidad.
El festival también es un espacio de encuentro cultural. La cumbia norteña acompaña la jornada, mientras en los ranchitos suenan maracas, acordeón y tambor, creando un ambiente que conecta tradición, música y emprendimiento.
María Rosa Martínez, joven artesana dedicada al tallado de madera, invitó a la población a participar en esta actividad que culmina este domingo, destacando su importancia para el crecimiento de la comunidad.
Más que una feria, el evento representa una celebración del esfuerzo colectivo, donde la piedra jabón se convierte en símbolo de identidad y en una oportunidad para dinamizar la economía local a través del arte y la tradición.
Con información de Nathali Reyes.