Tecnología médica llega a Panamá para tratar la incontinencia urinaria sin cirugía

Especialistas consultados coinciden en que este tipo de tecnología busca atender principalmente la incontinencia urinaria de esfuerzo o mixta, condiciones que afectan a un número significativo de personas, pero que muchas veces no se tratan por vergüenza o desconocimiento.

Nueva tecnología para hospital en Panamá / Cortesía CSS

Ciudad Panamá/Un equipo poco común empieza a abrirse espacio en el tratamiento de la incontinencia urinaria en la capital panameña. En la Policlínica Dr. Carlos N. Brin, ubicada en el corregimiento de San Francisco, ya se utiliza el sillón EMSella, una tecnología que apuesta por la estimulación electromagnética para fortalecer el piso pélvico sin necesidad de procedimientos invasivos.

La propuesta rompe con los métodos tradicionales basados en ejercicios manuales. En su lugar, el paciente permanece sentado mientras el equipo genera miles de contracciones musculares profundas en pocos minutos, algo difícil de replicar con técnicas convencionales.

De acuerdo con la fisioterapeuta Youssy Henry, el tratamiento no está dirigido a un grupo específico. “Puede aplicarse en hombres y mujeres, desde adultos mayores hasta personas activas físicamente”, señala. También menciona que suele recomendarse en casos posteriores a partos múltiples o como apoyo antes y después de cirugías.

La terapia destaca por su simplicidad: no requiere anestesia, no implica recuperación y puede realizarse incluso sin cambiarse de ropa. Cada sesión dura alrededor de 28 minutos y, en la mayoría de los casos, se indican al menos seis sesiones, aunque el número puede aumentar dependiendo de la condición del paciente.

Especialistas consultados coinciden en que este tipo de tecnología busca atender principalmente la incontinencia urinaria de esfuerzo o mixta, condiciones que afectan a un número significativo de personas, pero que muchas veces no se tratan por vergüenza o desconocimiento.

Aunque los resultados pueden variar, se reportan mejoras en el control de la vejiga y en la calidad de vida de los pacientes. Sin embargo, médicos insisten en que no se trata de una solución aislada: el acompañamiento con ejercicios y evaluación especializada sigue siendo clave.

Para acceder al procedimiento, se requiere la referencia previa de un especialista, lo que permite determinar si el paciente es candidato para este tipo de terapia.

La incorporación de este tipo de equipos refleja una tendencia creciente en la medicina local: apostar por tratamientos menos invasivos en condiciones que, aunque comunes, suelen permanecer fuera del debate público.

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