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Panamá/A dos años de Gobierno, el presidente de la República José Raúl Mulino, entra a una etapa decisiva de su gestión: pasar del discurso de orden y disciplina fiscal a la ejecución de obras, generación de empleo y respuestas concretas en temas sensibles como agua, salud, infraestructura, seguridad y gobernabilidad.
Desde sus primeros informes, Mulino ha defendido su administración como una gestión marcada por decisiones difíciles. Ante la Asamblea Nacional, presentó sus primeros meses como un período para recuperar el control del Estado y sostuvo que su gobierno llegó a “poner orden donde había caos, reglas donde había privilegios y responsabilidad donde reinaba la improvisación”.
En materia económica, el Gobierno ha colocado el 2026 como el año de la inversión pública y la generación de empleo. El Presupuesto General del Estado contempla un plan de inversiones superior a los 11 mil millones de balboas, con proyectos dirigidos a infraestructura, agua, escuelas, salud y logística.
Uno de los principales anuncios de la administración ha sido la ejecución de más de 30 proyectos viales por unos 1,220 millones de balboas, con los que el Ejecutivo busca reactivar la economía y generar más de 10 mil empleos directos y 20 mil indirectos.
La infraestructura aparece como uno de los ejes centrales de la gestión. Entre los proyectos bajo seguimiento figuran la Línea 3 del Metro, el cuarto puente sobre el Canal, el teleférico de San Miguelito, la ampliación del corredor de las playas, obras viales, hospitales, centros educativos y proyectos de agua potable.
El propio Mulino ha insistido en que el tercer año será clave para concretar iniciativas pendientes. Al referirse a la coordinación con la Asamblea Nacional, dijo que este será “el año quizás más importante del gobierno” para ejecutar o terminar de ejecutar proyectos de ley que aún deben llegar al Legislativo.
Pero el balance también tiene pendientes. TVN Noticias ha documentado que, aunque se reconoce un manejo fiscal más ordenado, persisten desafíos como el desempleo, la seguridad, el agua, la situación de la mina de Donoso y la salud pública.
En seguridad y migración, Mulino ha presentado como uno de sus principales logros la reducción del flujo migratorio irregular por Darién. En su informe de enero, aseguró que “logramos reducir el flujo migratorio en más del 99%, y poner fin al drama social”.
Sin embargo, el tema de la criminalidad golpe al gobierno. De acuerdo con cifras del Ministerio Público del 1 de enero al 31 de mayo los homicidios en el país se dispararon en abril pasado cuando hubo 62 , en mayo la cifra pasó de un 24.7% a un 22.7% con 57 casos.
Uno de los hechos más trascendentales fue la reciente fuga masiva del centro penitenciario La Joyita, donde se evadieron el 1 de junio, 195 privados de libertad. Precisamente, este 1 de julio se cumple un mes de ese incidente donde aún faltan por recapturar a 15 prófugos.
En el plano internacional y logístico, el Gobierno ha impulsado proyectos como el gasoducto por el Canal, la interconexión eléctrica entre Panamá y Colombia, nuevas concesiones portuarias y el fortalecimiento del Gabinete Logístico. Mulino ha dicho que su objetivo es “aumentar la competitividad de nuestro sistema portuario”.
A dos años de gestión, el reto político del presidente también pasa por la Asamblea Nacional. La elección de la nueva Junta Directiva será determinante para el avance de proyectos pendientes y para la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo en la segunda mitad del quinquenio.
El Gobierno llega así a su segundo año con una apuesta clara: ejecutar obras, atraer inversión, sostener la disciplina fiscal y generar empleo.
De hecho, los gremios empresarial como la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede) advirtió que, aunque la economía panameña haya tenido buen desempeño en lo que va de ese año, el principal desafío sigue siendo transformar ese crecimiento en más inversión privada, empleos estables y un desarrollo sostenible.