La dura realidad de los niños migrantes, ¿Qué está haciendo Panamá?

Migrantes en Panamá

Según cifras de las autoridades más de 3 mil niños migrantes han llegado al Darién.
Según cifras de las autoridades más de 3 mil niños migrantes han llegado al Darién. / AFP
Urania Molina - Corresponsal digital
07 de octubre 2021 - 07:13

Ciudad de Panamá/La Unicef describe a la frontera de Darién como una de las rutas más peligrosas del mundo. El relieve montañoso, los animales salvajes, los insectos y las organizaciones delictivas ponen en riesgo la vida y la seguridad de los migrantes, más en el caso de niños, niñas, adolescentes y embarazadas.

El camino por la selva separa a los padres de sus hijos, algunas veces porque se extravían en el trayecto, otras porque los adultos mueren en el camino.

La migración irregular vulnera los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes que solos o acompañados de sus familiares abandonan sus países de origen para huir de flagelos sociales como la pobreza, la violencia, los conflictos armados y los desastres naturales, entre otros; debido a que durante el desplazamiento recorren caminos peligrosos que amenazan su seguridad y su vida.

Muchos niños pierden a sus padres o cuidadores en medio de la dura travesía por la selva.
Muchos niños pierden a sus padres o cuidadores en medio de la dura travesía por la selva. / AFP

Uno de los lugares es la selva del Darién, punto fronterizo entre Panamá y Colombia, un camino obligado para algunos migrantes que desean llegar a Estados Unidos y Canadá, donde el relieve, los insectos, los animales y hasta la delincuencia organizada pueden frustrar para siempre su futuro.

“La selva de Darién es una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo debido al terreno montañoso, la vida silvestre y los insectos, así como la presencia de organizaciones criminales. En este contexto, las mujeres, especialmente las mujeres embarazadas, junto con los niños y adolescentes son las más vulnerables”, destacó la Unicef.

A pesar de este riesgo, durante los primeros ocho meses de este año entraron al país por la frontera del Darién unos 70,376 migrantes irregulares de los cuales 3,655 eran menores de 18 años de edad, según reportes migratorios. Mientras el año pasado entraron 8,594 de los cuales 1,621 eran niños, niñas y adolescentes.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), al referirse a las afectaciones físicas y emocionales que pueden sufrir estos niños, niñas y adolescentes, señaló que las diarreas, vómitos, cuadros de deshidratación, picaduras infectadas pueden formar parte de las físicas y la tristeza, sensación de soledad, agresividad, resistencia a la interacción con pares y temor.

La gran mayoría de los migrantes que atraviesan la selva del Darién son procedentes de Haití.
La gran mayoría de los migrantes que atraviesan la selva del Darién son procedentes de Haití. / AFP

Al igual que en los menores de 18 años de edad , lo duro de esta travesía impacta en la salud de mujeres embarazadas y lactantes, refirió la Unicef.

En las embarazadas, infecciones de vías urinarias, las amenazas de partos prematuros y la deshidratación pueden amenazar el éxito del recorrido.

Una travesía que deja pérdidas

Si los adultos pasan problemas para atravesar la selva del Darién, peor es con los niños, niñas y adolescentes que en ocasiones ingresan solos a territorio panameño, porque se extraviaron en el camino o perdieron a sus padres o tutores durante el recorrido.

El director de Asesoría Legal de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Senniaf), Daniel Charles, explicó que muchos niños llegan sin la compañía de un familiar a la comunidad de Bajo Chiquito, un pueblo de la etnia indígena Emberá.

Charles expresó que en este lugar los funcionarios del Servicio Nacional de Migración captan a los adultos y a los menores de edad que los acompañan, una acción que les permite identificar cuando un niño, niña o adolescente llegó sin la compañía de un adulto o tutor responsable.

La Senniaf tiene un programa de atención para los niños migrantes que pierden familiares en medio de la travesía.
La Senniaf tiene un programa de atención para los niños migrantes que pierden familiares en medio de la travesía. / AFP

Agregó que en los casos en los cuales se determina que los menores no están acompañados de un adulto, los remiten al Servicio Nacional de Fronteras y estos a su vez a la unidad de Niñez y Adolescencia quienes se encargan de coordinar con el juzgado, en un horario hábil y entre el lunes y el viernes, para posteriormente quedar a órdenes de la Senniaf.

En manos de la Senniaf reciben los cuidados que necesitan hasta que aparezca un familiar, debido a que en muchas ocasiones se dispersan durante el cruce de la trocha por lo que hacen la restitución familiar, es decir, se les reúne con un familiar.

No obstante, explicó que existen casos donde los chicos llegaron solos, porque sus familiares murieron y se quedaron en el camino. Los relatos de migrantes que se encontraron con cadáveres durante el trayecto pueblan las historias periodísticas de las travesías de migrantes por la selva del Darién.

Charles informó que en los casos donde no existe la posibilidad de reunir a los menores de edad con los familiares que los acompañaban articulan acciones para apoyarlos y ubicar a familiares en su lugar de origen o en el mejor de los casos en los lugares a donde se dirigían.

“La oficina de Senniaf al momento de tener conocimiento de lo que ocurre, hace toda la articulación para apoyarlos, lo que incluye las coordinaciones para conocer el país del cual proviene, sobre todo algunos que llegan sin documentos. Sabemos que muchos migrantes vienen de Haití, África, Brasil, Chile y Ecuador”, indicó Charles.

Los mismos datos del Servicio Nacional de Migración señalan que Haití con 42,347 encabeza la lista de los cuatro países con más migrantes irregulares que atravesaron la frontera con Colombia. Le siguen Cuba (11, 079), Chile (5,445) y Brasil (2,859).

Charles señaló que en el proceso de reubicar a los niños – solos - con sus familiares lo primero que hacen es conversar con ellos en español, pero si no entienden este idioma se intenta con otros como el portugués o el criollo de Haití, porque el conocimiento que tienen es que la mayoría de los migrantes proceden de lugares como esta isla o de países como Brasil.

Para el funcionario del Senniaf lo importante es determinar cuál es el país de origen del menor porque de esta manera pueden informar a los consulados, ya sea que tengan presencia en el territorio nacional o no, que uno de sus ciudadanos está bajo la protección del Estado panameño y requieren ubicar a sus familiares.

Una vez que agotaron este trámite y lograron ubicar a los familiares, en coordinación con los consulados, entran en contacto con las instituciones homólogas de la Senniaf, en los respectivos países, para que se encarguen de la reunificación familiar.

Unicef sigue de cerca el futuro de estos niños.
Unicef sigue de cerca el futuro de estos niños. / AFP

Añadió que cuando se realiza la investigación y no tienen éxito para localizar a los familiares, los menores pasan a un programa en el cual gozan de los cuidados y cariño de una familia, residente en Panamá, que los ayuda "a sanar las heridas físicas y emocionales que sufrieron durante el viaje", mientras esperan por la reunificación familiar.

Charles indicó que la mayoría de los casos que encuentran son de menores que llegan antes o después de sus familiares. En lo que va de este año son 28 niñas, niños y adolescentes, quedaron bajo la protección de la Senniaf en la provincia de Darién hasta que terminaron de realizar las investigaciones para garantizar su derecho a la convivencia familiar y una vez validadas procedieron a reunirlos con sus familias.

Charles, como parte del trabajo que realizan, habló del caso de una niña de 2 años de edad, la cual permaneció 20 días en el país antes de poder reunirse con su madre.

Los riesgos de la migración en la niñez y adolescencia

El estudio Desarraigados: una crisis creciente para los niños refugiados y migrantes que el pasado 2017 realizó la Unicef reveló que a muchos niños, niñas y adolescentes se les somete a formas extremas de abuso y privación durante sus viajes y están expuestos al contrabando humano y otras redes criminales.

“Estos niños pueden ser refugiados, desplazados internos o migrantes, pero, antes que nada, son niños, sin importar de dónde vienen, quiénes son y sin excepción. Los niños no tienen la culpa de las bombas y los tiroteos, de la violencia de las pandillas, de la persecución, de los campos de cultivo devastados ni de los salarios bajos que reciben sus familias y que los obligan a dejar sus hogares. A pesar de ello, la guerra, los conflictos, el cambio climático y la pobreza les afectan más que a nadie”, señaló el estudio.

El documento también presenta datos estadísticos sobre esta situación en las Américas e indica que el continente es el hogar de 6.3 millones de niños migrantes, lo que representa el 20% del total mundial; uno de cada 10 migrantes es un niño y el 43% de todos los migrantes que viven en Centroamérica son niños.

En Panamá, según informes de la Unicef, el Grupo de Movilidad Humana del Sistema de Naciones Unidas apoya acciones complementarias del Estado Panameño a los Flujos Migratorios en materia de asistencia técnica y financiera para ayudar en las mejoras en alojamiento temporales, atenciones para curar heridas, asistencia protección internacional, protección infantil, agua, higiene y saneamiento, entre otras.

Los migrantes son atendidos por las autoridades de Migración y el Servicio Nacional de Fronteras.
Los migrantes son atendidos por las autoridades de Migración y el Servicio Nacional de Fronteras. / AFP

Desde el pasado 2018, Unicef acompaña la respuesta humanitaria centrada en “salvar vidas”, especialmente para niños, niñas y adolescentes y sus familias, con el apoyo de recursos del Gobierno de los Estados Unidos y fondos propios.

Las atenciones que brindan se centran en garantizar que la población migrante y comunidades de acogida cuenten con agua potable, atenciones en salud materno infantil y apoyo en servicios de protección infantil, especialmente para no acompañados, separados y sobrevivientes de violencia sexual.

Para este organismo internacional de protección a la infancia, Panamá tiene un avance importante en poder determinar las necesidades de la niñez, especialmente niñez migrante y no acompañada. Aún existen retos como hacer sostenibles los servicios de atención y acompañamiento de los niños y las mujeres gestantes

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