Soya: el grano que a duras penas pasó el Risacua

Producción en Panamá

Foto ilustrativa: Campos sembrados de soya
Foto ilustrativa: Campos sembrados de soya / Pixabay

Ciudad de Panamá, Panamá/En 2012 una parcela de aproximadamente 5 hectáreas ubicada a orillas del río Risacua, en Las Lomas, provincia de Chiriquí, era aparentemente el inicio a gran escala de la siembra de soya en el país, pero el experimento no fue rentable.

Esto, pese a que en ese momento el Instituto de Investigaciones Agropecuarias de Panamá (Idiap) validaba en sus laboratorios ubicados en Río Hato, provincia de Coclé, semillas de esta leguminosa traídas de Brasil bajo la variedad de “soya tropicalizada”.

Dos años después, en 2014, el Idiap informó que validaba 20 líneas de soya procedentes en esa ocasión de Brasil y de Vietnam, esfuerzos que según informes de la época contaban con el apoyo de la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt) y del que hasta el momento nada se conoce.

Euclides Díaz, secretario ejecutivo de la Asociación Nacional de Ganaderos (Anagan), dijo desconocer los resultados de lo que se hizo en aquellos años, sobre todo en cuanto a rendimiento de este grano.

Lo que sé de la soya esa tropicalizada era que se iba a traer una variedad que podía tener buenos rendimientos”, agregó.

Por su alto contenido proteico, la soya es una leguminosa esencial en la alimentación de bovinos, ovinos, caprinos, porcinos y aves, siendo además muy utilizada para el consumo humano en productos como carne, leche y queso, entre otros, debido a que no contiene colesterol ni ácido úrico y posee vitaminas del complejo B.

Para alimentar a sus animales, Díaz explicó que los ganaderos utilizan lo que llaman la “torta de soya”, que no es más que la parte sólida del frijol de soya cuando se le extrae el aceite.

Actualmente en el mercado local este producto importado se consigue en menos de 20 dólares el quintal, lo que para los ganaderos es considerado sumamente caro para la alimentación animal.

Por esta razón, Díaz añadió que en estos ciclos de precios de la torta de soya se hace interesante su cultivo para utilizarla como forraje por su contenido en proteínas digestibles para los rumiantes.

El Idiap ha estado evaluando ciertas variedades de soya, pero sentimos que no les han dado importancia”, señaló por su parte Gabriel Araúz.

Araúz fue el productor que en 2012 hizo los ensayos más grandes de soya en la provincia de Chiriquí, a orillas del Risacua, donde la sembró y cosechó, aunque no en la cantidad requerida para que económicamente fuera rentable y menos para que se extrajera el aceite, toda vez que en el país no hay ninguna planta que haga este trabajo industrial.

Hay que ser realistas, los gobiernos hasta la fecha no han aportado ni se han interesado ni dado recursos para la investigación y para el tema de cultivar soya en Panamá”, afirmó el innovador.

Aportó que la soya es uno de los cultivos avalados por el Fondo Latinoamericano para Arroz de Riego (FLAR) para rotar en las hectáreas sembradas de este cereal y fijar nitrógeno al suelo, “por lo que ante su inexistencia en el país utilizamos el frijol chiricano, pese a que no tenemos semillas certificadas”.

En este tema de leguminosas estamos a pie, pero años luz”, pues los aportes de investigación del Idiap se han concentrado en el poroto y no en el llamado frijol chiricano (Vigna unguiculata) y menos en la soya, afirmó Araúz.

El frijol chiricano se puede alternar con los sembradíos de arroz durante la época seca, ya que revierte nitrógeno al suelo, reduce la incidencia de malezas en los campos arroceros y cubre el suelo, evitando su erosión, afirma un análisis preliminar sobre su comercialización hecho por la Bolsa Nacional de Productos S.A.

Araúz dijo que lleva tres gobiernos tratando de que se interesen por producir semillas, o al menos mejorarlas, toda vez que en el tema del frijol chiricano, por ejemplo, las semillas que se utilizan son las que han conservado los productores.

Detalló que aunque esas semillas son variedades que gozan de una buena condición, están muy por debajo de los rendimientos que se obtienen en otros países.

Arnulfo Gutiérrez, director del ahora llamado Instituto de Innovación Agropecuaria de Panamá (Idiap) y quien en 2015 lideró el programa “Proyecto soya”, manifestó que la entidad mantiene a disposición de los productores una variedad de soya forrajera llamada “Idiap- Candeja -17”, aunque reconoció que este es un cultivo que despierta poco interés, a pesar de su alto aporte a la nutrición animal, sobre todo para la época seca cuando escasea el forraje.

Algunos productores están sembrando soya, pero en pequeñas unidades. El año pasado se sembró en La Candelaria, provincia de Los Santos, y en Mariato, en la provincia de Veraguas”, explicó.

Gutiérrez informó que las cantidades de semillas son pocas y que los productores que deseen pueden acercarse a la institución para anotarse y recibir la simiente.

Para la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) la producción mundial de soya para el 2030 ascenderá a 411 millones de toneladas, más del doble de la producción combinada de otras semillas oleaginosas (colza, semilla de girasol y maní).

En general, las semillas oleaginosas se procesan (90% de la soya y 87% de otras semillas oleaginosas) en harina proteica, utilizada casi por completo para forraje, y en aceite vegetal para uso alimentario, para oleoquímicos y para biodiésel, siempre de acuerdo con el organismo internacional.

 

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