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Un incidente ocurrido durante la filmación de la película Run Hide Fight Infidels encendió las alarmas en la industria cinematográfica, luego de que Jonathan Majors y su compañero de reparto JC Kilcoyne cayeran a través de una ventana mientras grababan una escena de acción.
El accidente ocurrió en un set ubicado en Carolina del Sur, donde se desarrollaba una secuencia con disparos simulados. De acuerdo con registros audiovisuales del momento, ambos actores retrocedían durante la escena cuando, al apoyarse en una ventana de vidrio templado, esta cedió inesperadamente. La estructura no resistió el impacto y los intérpretes atravesaron el cristal, cayendo aproximadamente dos metros.
Aunque el incidente generó preocupación inmediata, los reportes iniciales indicaron que las lesiones no fueron de gravedad. Kilcoyne fue quien requirió mayor atención médica debido a cortes en las manos que necesitaron suturas. A pesar de lo ocurrido, su entorno aseguró que mantiene una postura positiva frente al proyecto: “No se siente inseguro en el set y continúa teniendo una experiencia positiva trabajando en el proyecto”. En contraste, los representantes de Majors no han emitido comentarios públicos sobre el hecho.
Sin embargo, el accidente parece haber sido el detonante de una situación más compleja. Detrás de cámaras, miembros del equipo técnico ya venían denunciando condiciones laborales deficientes y riesgos de seguridad que, según afirman, no habían sido atendidos por la producción. La respuesta no tardó en llegar: el sindicato International Alliance of Theatrical Stage Employees (IATSE) convocó una huelga el 26 de marzo de 2026, en medio de reclamos relacionados con pagos, beneficios de salud y falta de garantías contractuales.
De acuerdo con reportes del sector, más del 60% del equipo había respaldado la intención de sindicalización, lo que evidencia el nivel de inconformidad dentro del proyecto. Entre las principales denuncias se incluyen la caída de utilería pesada, la ausencia de supervisión adecuada en escenas complejas y deficiencias en la instalación de efectos especiales. Además, trabajadores alertaron sobre planes para utilizar espacios con presencia de moho negro y posibles residuos de asbesto, lo que elevó aún más la preocupación.
El accidente protagonizado por los actores habría acelerado la decisión de muchos trabajadores de abandonar el rodaje, intensificando una crisis que ya estaba en curso. Mientras tanto, la producción, liderada por Bonfire Legend con el respaldo de The Daily Wire, ha adoptado una postura confrontativa frente al sindicato. El productor Dallas Sonnier respondió con declaraciones polémicas, restando importancia al incidente: “La caída de los actores fue más corta que las carreras cinematográficas fallidas de los representantes sindicales”.
La tensión aumentó con nuevas declaraciones del mismo productor, quien criticó abiertamente las acciones sindicales: “Toda la industria está en caída libre debido a las huelgas, y ahora que sus miembros están sin trabajo, están tratando de sabotear a los pocos que todavía producen. No negociamos con comunistas”. Estas palabras han generado rechazo en distintos sectores de la industria, donde se debate el equilibrio entre producción y condiciones laborales.
A pesar del paro, el rodaje no se ha detenido por completo. Según informes, los productores buscan reemplazar a los trabajadores en huelga, mientras que IATSE intenta impedir que otros profesionales ocupen esos puestos, en una disputa que podría prolongarse y afectar el futuro del proyecto.
Este contexto resulta especialmente relevante para Jonathan Majors, quien busca reconstruir su carrera tras enfrentar problemas legales en años recientes. El actor, que participó en producciones como Ant-Man and the Wasp: Quantumania y Creed III, fue condenado en 2023 por agresión en tercer grado y acoso en segundo grado, lo que derivó en su salida de importantes franquicias como el universo de Marvel, donde interpretaba a Kang el Conquistador.
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Su regreso a la pantalla grande comenzó en 2025 con Magazine Dreams, marcando un intento de retomar su trayectoria en Hollywood. Ahora, su participación en Run Hide Fight Infidels se ve rodeada de controversia, no solo por el accidente en el set, sino por un conflicto laboral que pone en el centro del debate las condiciones de trabajo en la industria audiovisual.
En medio de esta situación, el caso expone una realidad cada vez más visible: la seguridad en los rodajes y los derechos laborales se han convertido en temas críticos dentro del cine contemporáneo, donde las exigencias de producción chocan con la necesidad de garantizar entornos seguros y justos para todos los involucrados.