Nadie Como Tú
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La muerte del actor Peter Greene ya tiene una conclusión oficial. La Oficina del Médico Forense Jefe de la ciudad de Nueva York determinó que el intérprete falleció a consecuencia de una herida de bala accidental, poniendo fin a semanas de especulación sobre las circunstancias de su deceso.
De acuerdo con el informe forense, la causa fue una herida de bala en la axila izquierda que provocó una lesión en la arteria braquial, el vaso sanguíneo encargado de suministrar sangre al brazo, el codo, el antebrazo y la mano. La hemorragia resultante derivó en una pérdida masiva de sangre que ocasionó su muerte. Las autoridades clasificaron el caso como accidental.
Greene fue encontrado sin vida el pasado 12 de diciembre en su apartamento ubicado en Manhattan. La intervención policial ocurrió después de que vecinos del edificio alertaran a la administración por una situación inusual: música a alto volumen que sonaba de manera continua desde el interior del departamento durante varios días.
Al no recibir respuesta y ante la preocupación creciente, la administración notificó a las autoridades. Oficiales acudieron al inmueble acompañados de un cerrajero para poder ingresar a la vivienda. Una vez dentro, localizaron el cuerpo del actor en la sala de estar.
El caso llamó la atención pública no solo por la trayectoria artística de Greene, sino también por las circunstancias que rodearon el hallazgo, incluyendo la música navideña que, según testigos, se reproducía en bucle desde el interior del apartamento situado en la calle Clinton.
El diario The New York Post reveló detalles sobre la última charla que Greene sostuvo con su mánager y amigo cercano, Gregg Edwards, con quien mantenía una relación profesional y personal desde hacía más de una década.
Edwards relató que habló con el actor el miércoles 10 de diciembre, dos días antes de que fuera hallado sin vida. La conversación giró en torno a temas de salud que ambos compartían. Greene tenía programada una cirugía para el viernes siguiente, el mismo día en que fue encontrado muerto, con el objetivo de extirpar un tumor benigno cercano al pulmón.
“Sonaba bien… fue una conversación completamente normal. Estaba un poco nervioso por la operación, pero dijo que no era algo serio. Hablábamos de eso, de desearnos suerte mutuamente. Éramos muy buenos amigos. Lo quiero mucho”, expresó Edwards al medio estadounidense.
Sus declaraciones aportan un contexto emocional al caso, subrayando que, al menos días antes de su fallecimiento, el actor se encontraba estable y enfocado en su próxima intervención médica.
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Peter Greene fue ampliamente reconocido por sus interpretaciones de personajes complejos y, en muchas ocasiones, vinculados al crimen o a perfiles psicológicos oscuros. Uno de sus trabajos más recordados fue en Pulp Fiction, dirigida por Quentin Tarantino y producida por Miramax Films, cinta que se convirtió en un fenómeno cultural en la década de los noventa.
También destacó en The Mask, donde compartió pantalla con Jim Carrey. En esa producción consolidó su imagen como antagonista carismático y perturbador, un tipo de rol que marcaría buena parte de su carrera.
A lo largo de los años, Greene construyó una base sólida de seguidores que valoraban su intensidad interpretativa y su capacidad para dotar de profundidad a personajes secundarios. Sin embargo, como ocurre con muchos actores de reparto que alcanzan notoriedad temprana en papeles específicos, su trayectoria también atravesó periodos de menor exposición mediática.
Hasta el momento, la familia del actor no ha emitido declaraciones públicas tras conocerse el dictamen oficial del forense. La clasificación de la muerte como accidental descarta otras hipótesis y aporta claridad a un caso que generó inquietud entre colegas y admiradores.
Más allá de las circunstancias de su fallecimiento, su trabajo en el cine de los años noventa permanece como testimonio de un actor que supo imprimir carácter y autenticidad a cada uno de sus personajes.