Una Luz de Esperanza
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Lo que alguna vez fue un complejo privado de fantasía terminó convertido en un activo que perdió cerca de 80 millones de dólares en valor antes de su venta definitiva en 2020.
Ubicado en Los Olivos, California, el terreno de aproximadamente 2,700 acres fue adquirido por el artista en 1988 por 17 millones de dólares. Posteriormente, invirtió cerca de 35 millones adicionales para convertirlo en un espacio único que combinaba residencia, parque de atracciones y zoológico. La propiedad incluía una mansión de estilo campestre francés de más de 1,300 metros cuadrados, un lago, una estación de tren inspirada en Disneyland y un teatro privado con capacidad para 50 personas. Entre sus elementos más destacados figuraba una noria de 20 metros y un zoológico con decenas de especies, desde llamas hasta chimpancés.
El concepto de Neverland no respondía únicamente a un lujo excéntrico, sino a una necesidad personal del artista. Su hermana, La Toya Jackson, describió el significado emocional del lugar en su libro. “Neverland era un cuento de hadas viviente, que Michael creó para finalmente tener una infancia y una vida normales para sí mismo”, escribió, aludiendo al aislamiento que enfrentaba el cantante en espacios públicos.
Esa dimensión íntima también fue confirmada por su hija, Paris Jackson, quien reveló detalles sobre la dinámica familiar dentro de la propiedad. “No podíamos ir a los juegos cuando quisiéramos. Teníamos que portarnos bien. Si nos portábamos bien, cada dos fines de semana más o menos, podíamos elegir si íbamos al teatro, a ver los animales o lo que fuera. Pero si te portabas mal, no podías hacer todas esas cosas”, explicó, evidenciando que el acceso a las atracciones estaba condicionado por normas estrictas.
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El punto de quiebre en la historia del rancho se produjo en 2003, cuando autoridades realizaron un allanamiento en el marco de una investigación que involucraba al cantante. El proceso judicial derivó en múltiples cargos, incluyendo acusaciones graves, aunque Jackson fue absuelto en 2005. Sin embargo, el impacto mediático y personal marcó un antes y un después en su relación con la propiedad. Según el testimonio de su hermana, el artista tomó una decisión definitiva tras el juicio. “Odio este lugar. No lo soporto. No quiero volver a verlo nunca. Nunca. Nunca volveré aquí”, habría dicho, reflejando el quiebre emocional con el espacio.
El deterioro financiero del rancho comenzó incluso antes del fallecimiento del artista en 2009. En 2008, incumplió el pago de un préstamo vinculado a la propiedad, lo que llevó a la intervención de la firma de inversión Colony Capital. Esta compañía estructuró una sociedad que permitió mantener parcialmente el control del inmueble, aunque inició un proceso de transformación que incluyó la retirada de varias de sus atracciones originales.
Tras la muerte de Jackson, el rancho perdió progresivamente sus elementos más emblemáticos. El zoológico y las instalaciones recreativas fueron desmontados, modificando de forma sustancial su identidad. En 2017, la propiedad recuperó su nombre original, Sycamore Valley Ranch, y fue puesta en venta en el mercado inmobiliario. Inicialmente, alcanzó un precio cercano a los 100 millones de dólares, pero la falta de compradores obligó a reducir su valor de manera significativa en los años siguientes.
Finalmente, en 2020, el empresario Ron Burkle adquirió la propiedad por 22 millones de dólares. La operación consolidó una pérdida considerable frente a su valoración inicial, marcando el cierre de un ciclo en la historia del lugar. Según reportes, el inversionista consideró la compra como una estrategia de acumulación de tierras más que como un proyecto vinculado al legado del artista.
El interés por Neverland resurgió recientemente con el desarrollo del biopic Michael, protagonizado por Jaafar Jackson. Parte del rodaje se realizó en la finca, lo que volvió a situarla en el centro de la conversación mediática.
Hoy, el antiguo refugio del “Rey del Pop” permanece como un símbolo complejo que combina lujo, controversia y transformación patrimonial, reflejando tanto el ascenso como las tensiones que marcaron la vida de una de las figuras más influyentes de la música global.