Sueños Robados
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La producción, liderada por 50 Cent y dirigida por Alexandria Stapleton, ha provocado una fuerte respuesta del equipo legal de Sean 'Diddy' Combs, que califica el proyecto como “propaganda vergonzosa” y un ataque personal en medio de los crecientes problemas legales del artista.
El 1 de diciembre, después de la difusión de un adelanto en Good Morning America, un portavoz de Combs se pronunció a través de Variety, cuestionando no solo el contenido del documental, sino también los métodos utilizados para obtenerlo. “El supuesto ‘documental’ de Netflix es una vergonzosa pieza de propaganda”, afirmó el vocero. Según su versión, la plataforma habría construido la narrativa a partir de “material robado cuya difusión nunca fue autorizada”.
El portavoz también señaló que Combs lleva décadas grabando material personal con la intención de contar su propia vida en sus propios términos: “Como bien saben Netflix y su director ejecutivo, Ted Sarandos, el Sr. Combs ha estado recopilando material desde los 19 años para contar su propia historia, a su manera. Es fundamentalmente injusto e ilegal que Netflix se apropie indebidamente de ese trabajo”.
La acusación va más allá de un simple conflicto por derechos de autor. Para el equipo de Combs, Netflix está explotando la controversia en torno al artista sin mostrar interés por la veracidad. “Netflix está claramente desesperado por sensacionalizar cada minuto de la vida del Sr. Combs, sin importarle la verdad, para capitalizar el frenesí mediático incesante”, continuó el comunicado. Según la declaración, entre el material utilizado habría conversaciones privadas con abogados, grabaciones que “nunca estuvieron destinadas a ser vistas públicamente”. “Ningún derecho sobre ese material fue transferido jamás a Netflix ni a ningún tercero”, concluyeron.
Frente a las acusaciones, la directora del documental, Alexandria Stapleton, ofreció su propia versión: “Nos llegó, obtuvimos el material legalmente y contamos con los derechos necesarios”, aseguró a Variety. Stapleton recalcó que el equipo hizo esfuerzos para proteger la identidad del cineasta que proporcionó las grabaciones. La directora también añadió un detalle que considera clave para entender la situación: «Una característica de Sean Combs es que siempre se filma a sí mismo, y ha sido una obsesión a lo largo de las décadas. También contactamos varias veces con el equipo legal de Sean Combs para una entrevista y comentarios, pero no obtuvimos respuesta».
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El comunicado de Combs también apuntó directamente contra 50 Cent, productor ejecutivo de la obra y conocido rival del artista desde hace años. “Es igualmente asombroso que Netflix le haya entregado el control creativo a Curtis ‘50 Cent’ Jackson”, señala el portavoz, quien describe al rapero como “un adversario de larga data con una venganza personal que ha pasado demasiado tiempo difamando al Sr. Combs”.
Para el equipo de Combs, la decisión de Netflix no solo afecta la imagen pública del músico, sino que constituye una traición emocional: “Más allá de los problemas legales, esto constituye un abuso de confianza personal”. En el cierre del comunicado, recalcaron la decepción del artista: “El Sr. Combs respeta desde hace mucho tiempo a Ted Sarandos y admira el legado de Clarence Avant. Que Netflix comparta la historia de su vida con alguien que lo ha atacado públicamente durante décadas se siente como una afrenta innecesaria y profundamente personal. Como mínimo, esperaba justicia de personas a las que respetaba”.
Con ambas partes defendiendo con firmeza su posición, Sean Combs: The Reckoning se perfila como uno de los documentales más controversiales del año, no solo por su contenido, sino por la intensa disputa que ha generado detrás de cámaras.