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La popularidad en redes sociales puede abrir puertas, pero también activar alertas legales cuando se cruzan los límites de la propiedad intelectual.
Ese fue el caso de un cantante brasileño que durante años construyó su identidad pública a partir de su notable parecido físico con Daniel Radcliffe, actor que dio vida a Harry Potter en la exitosa saga cinematográfica basada en las novelas de J. K. Rowling.
El artista, conocido hasta ahora como Harry O Bruxo (“Harry, el brujo”), confirmó esta semana que dejará de utilizar ese nombre artístico luego de recibir una advertencia formal de Warner Bros. Discovery, compañía que posee los derechos de explotación comercial de la franquicia. A partir de ahora, su proyecto musical continuará bajo el nombre O Bruxo.
El músico, cuyo nombre real es Enzo, se hizo conocido en Brasil dentro del género arrocha, un estilo musical originario del estado de Bahía, caracterizado por ritmos románticos, letras de amor y desamor y una fuerte presencia de teclados electrónicos. Antes de su salto a la viralidad, se presentaba bajo el seudónimo Enzo da Pegada X, sin mayor repercusión fuera de circuitos locales.
El punto de inflexión llegó cuando usuarios de redes sociales comenzaron a señalar su parecido con Radcliffe. Lejos de ignorarlo, Enzo decidió incorporarlo a su estrategia digital. Utilizó lentes de contacto azules, vestuario alusivo al mundo mágico y, en algunos casos, filtros digitales que reforzaban la similitud. Incluso llegó a aparecer caracterizado como un mago, con túnica y varita, consolidando una asociación visual directa con el universo de Harry Potter.
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La fórmula funcionó. Sus videos comenzaron a circular masivamente en plataformas como Instagram y YouTube, acumulando millones de visualizaciones y permitiéndole ampliar su base de seguidores. Sin embargo, ese crecimiento también lo colocó bajo el radar de los titulares de los derechos de la franquicia.
Según informó Globo el 7 de enero de 2026, Warner Bros. Discovery envió una notificación formal señalando que el uso del nombre “Harry” no estaba autorizado. Poco después, el propio artista confirmó la situación a través de sus redes sociales.
“A partir de hoy, nuestro nombre no será más Harry O Bruxo. Será solo O Bruxo (El brujo)”, dijo. “Warner Bros., que es una empresa respetada y que yo respeto mucho, entró en contacto con nuestra asesoría de marcas y patentes y explicó que no podíamos estar haciendo uso de ese nombre”.
Enzo dejó claro que no tiene intención de iniciar ningún tipo de disputa legal con el estudio. “Gente, yo no soy Harry Potter. Pero por respeto a esa marca maravillosa y a toda esa trayectoria maravillosa de Harry, estoy quitando el nombre ‘Harry’ de las redes sociales. Va a quedar solo ‘O Bruxo’. Espero que ustedes lo entiendan”, expresó. “Aún soy el brujo de ustedes”.
Lejos de mostrarse afectado, el cantante adoptó un tono optimista frente al cambio. En un compilado de videos junto a seguidores y fanáticos, compartió un mensaje de agradecimiento que resume su recorrido artístico: “Dios sabe cuánto luchamos en más de una década de trabajo. Gracias a Dios por llegar hasta aquí y gracias a todos ustedes”.
Pese al ajuste de identidad, su carrera continúa en ascenso. De acuerdo con datos de Spotify, O Bruxo cuenta con más de 495 mil oyentes mensuales, una cifra destacada dentro del género arrocha. En Instagram, donde ya actualizó su usuario a @Bruxocantor, reúne cerca de 993 mil seguidores.
El caso vuelve a poner sobre la mesa el delicado equilibrio entre creatividad, viralidad y derechos de marca en la era digital, donde una estrategia exitosa puede transformarse rápidamente en un desafío legal si se apoya en universos protegidos por grandes corporaciones.