La Novia de Estambul
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Ciudad de Panamá/El incremento en el precio del diésel, que pasó de 0.76 centavos por litro en enero a 1.21 dólares en la actualidad, comienza a impactar con fuerza a residentes y comerciantes de San Miguelito, donde los pequeños negocios enfrentan dificultades para sostener sus operaciones.
En fondas y restaurantes del distrito, el inicio de semana estuvo marcado por la revisión de costos y estrategias para hacer frente al aumento del combustible, clave en la cadena de distribución de alimentos. Para muchos, un diésel más caro se traduce inevitablemente en comida más costosa.
“Nos va a afectar mucho en cuanto a la economía, la venta también, y sí hemos visto últimamente que la venta ha estado baja”, indicó Bessy Díaz, del restaurante Donde Renato.
En este establecimiento, los propietarios buscan alternativas para reducir el impacto del alza, recordando escenarios similares como el de 2022, cuando el diésel alcanzó los 1.39 dólares por litro, afectando considerablemente los costos operativos.
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La situación representa una amenaza directa para los pequeños comercios, que ya enfrentan una disminución en la demanda. Algunos incluso han tenido que cerrar.
Es el caso de Ana Muller, quien operaba una fonda desde su hogar, pero se vio obligada a suspender sus actividades a inicios de este año debido al alto costo de los insumos.
“Si vendo duro, el melón está caro, la piña está cara, el coco está caro, ¿qué voy a hacer? Y soy madre soltera”, expresó.
El encarecimiento del combustible, atribuido al contexto internacional marcado por tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán, ha complicado aún más el panorama para estos emprendedores, quienes aseguran que las fondas, antes consideradas una opción económica, comienzan a percibirse como un lujo.
La crisis no solo afecta a los negocios de comida. En el transporte público, algunas unidades tipo “chiva” han optado por apagar los sistemas de aire acondicionado para reducir el consumo de diésel, reflejando el impacto generalizado del aumento.
En medio de este escenario, comerciantes y residentes de San Miguelito intentan adaptarse para sobrevivir a una escalada de precios que continúa presionando sus finanzas.
Con información de Nicanor Alvarado