¿Carnavalear sí, renunciar no? Así piensan los trabajadores panameños

El estudio revela que la mayoría de los trabajadores no pondría su estabilidad laboral en riesgo: el 97% asegura que no renunciaría a su empleo si le toca trabajar durante carnavales, y solo el 3% dejaría su puesto por disfrutar de la celebración.

Festival Carnavalístico en la Cinta Costera / Alcaldía de Panamá

Ciudad de Panamá/Para muchos trabajadores en Panamá, la llegada de los carnavales representa algo más que una fiesta tradicional: es una pausa necesaria frente a la rutina laboral, una oportunidad para desconectarse, compartir con la familia o simplemente recargar energías.

En medio de culecos, viajes y descanso, la relación entre trabajo y el Carnaval se vuelve un tema clave dentro de las empresas y para quienes integran sus equipos.

Esa realidad se refleja en el estudio Carnavales 2025, de Konzerta, que muestra cómo esta temporada influye directamente en el comportamiento laboral.

Desde la perspectiva de los colaboradores, la celebración no se traduce en desinterés ni baja motivación. De hecho, el 79% de los trabajadores asegura que los carnavales no afectan su productividad ni su desempeño, mientras que el 87% afirma que los cambios que experimenta durante esta época son positivos.

Incluso entre quienes se encuentran buscando empleo, la festividad no representa un freno.

El estudio revela que el 96% de los desempleados en búsqueda laboral continúa con su proceso sin interrupciones durante carnavales, y solo un 4% decide hacer una pausa para disfrutar de los días festivos.

Más allá de las cifras, la experiencia de los trabajadores pone rostro humano a estos datos.

Jhon Walker, colaborador en el sector privado, explicó que en su empresa actual se permite el tiempo libre durante carnavales siempre que las responsabilidades laborales estén organizadas con anticipación.

Señaló que cuentan con descanso hasta el miércoles de ceniza al mediodía, lo que les permite reducir la carga laboral desde el viernes previo, siempre y cuando los pendientes estén cubiertos.

Walker recordó que, en sus primeros años laborales al cumplir la mayoría de edad, fue testigo de cómo muchas personas renunciaban en estas fechas para poder carnavalear, una práctica que obligó a algunas empresas a crear incentivos como bonificaciones por asistencia perfecta para retener al personal.

Desde su perspectiva, el reto está en la capacidad de las organizaciones para planificarse.

Jeff Alejandro Morales, gerente de Marketing de Konzerta.com en Jobint, coincide con que la clave está en la planificación. “La época de carnavales significa un desafío para las organizaciones y los talentos. Sin embargo, la anticipación y planificación es clave. Los datos muestran que la clave está en la flexibilidad, la comunicación clara y los acuerdos previos, especialmente en sectores que deben mantenerse operativos durante estos días”, explicó.

Aunque algunos expertos en Recursos Humanos perciben un impacto negativo —el 54% asegura que los talentos se muestran más distraídos y ansiosos—, una cifra que no coincide con la percepción de los trabajadores.

Para muchos, estos días representan una oportunidad de descanso real.

Walker comenta que no todos los que toman libre lo hacen para carnavales tradicionales. “Hay quienes van a la playa, al río, a retiros espirituales o simplemente a pasar tiempo con la familia. Es una forma de desconectarse del estrés laboral, algo que muchas generaciones como millennials, Z o alfa necesitan por el burnout”, señala.

Sin embargo, también existen historias que reflejan hasta dónde puede llegar la pasión por el carnaval. Walker recuerda una experiencia que conoció de cerca: “Una amiga recién casada, después de la boda, vendió su celular nuevo y empeñó el carro para irse a carnavalear con su esposo".

Considera que, en un país marcado por múltiples festividades, algunas empresas aún no logran conectar estas fechas con una gestión laboral flexible, mientras que otras han aprendido a anticiparse y ofrecer alternativas de descanso.

Pese a estos casos extremos, el estudio revela que la mayoría de los trabajadores no pondría su estabilidad laboral en riesgo: el 97% asegura que no renunciaría a su empleo si le toca trabajar durante carnavales, y solo el 3% dejaría su puesto por disfrutar de la celebración.

Estas cifras contrastan con lo que ocurre dentro de las organizaciones. El estudio indica que el 61% de las empresas registra un aumento en las solicitudes de vacaciones y que el 31% ha enfrentado renuncias en esta época. Para manejar esta dinámica, el 77% de las organizaciones aplica políticas especiales, como descontar los días como vacaciones, coordinar con anticipación quién queda a cargo de las funciones, compensar con horas extras o, en algunos casos, descontar directamente del salario.

Así, entre culecos, descanso y responsabilidades, los carnavales siguen siendo una pausa esperada, pero no necesariamente una ruptura con el trabajo. Para la mayoría de los trabajadores panameños, la fiesta puede convivir con el compromiso laboral, siempre que exista organización, flexibilidad y, sobre todo, claridad en las prioridades.

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