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Ciudad de Panamá, Panamá/La crisis por la recolección de basura en el distrito de San Miguelito reabrió el debate sobre quién debe administrar el manejo de los residuos sólidos en Panamá y cuál es el modelo que realmente funciona. Así lo planteó el exalcalde capitalino, exdiputado y excandidato presidencial José Isabel Blandón, durante una entrevista en la que cuestionó la centralización del sistema y el rol de la Autoridad de Aseo.
El tema volvió a la agenda pública luego de que la alcaldesa de San Miguelito, Irma Hernández, mantuviera en pausa un proceso de contratación de empresas recolectoras, mientras la Autoridad de Aseo asumió temporalmente el servicio, en medio de tensiones políticas e institucionales.
Para Blandón, el problema de la basura en Panamá no es coyuntural, sino histórico, y responde a un modelo equivocado. Sostuvo que la recolección de residuos es una competencia estrictamente municipal y que el país se ha acostumbrado a que el Gobierno Central intervenga en asuntos que deberían resolverse desde los gobiernos locales.
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“Panamá es un país excesivamente centralizado. El gobierno nacional no solo deja de atender los problemas nacionales, sino que también quiere encargarse de problemas eminentemente locales, como la recolección de basura”, afirmó.
El exalcalde recordó que, con excepción de la ciudad de Panamá hasta hace poco y ahora San Miguelito, en el resto del país la recolección recae en los municipios. Sin embargo, cuestionó la creación de la Autoridad de Aseo en 2010, al señalar que su verdadero trasfondo fue concentrar el negocio de la recolección y disposición de residuos en manos del Gobierno Central.
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Blandón aseguró que existen estudios internacionales que establecen que el costo de recolección debe oscilar entre 35 y 50 dólares por tonelada, mientras que en Panamá se ha llegado a pagar más de 100 dólares. “Un dólar de sobreprecio, solo en la ciudad de Panamá, representa 1,500 dólares diarios. Multiplique eso por un año y entenderá el tamaño del negocio cuando no se maneja con transparencia”, advirtió.
En cuanto al modelo a seguir, explicó que las ciudades donde el sistema ha funcionado —como Barcelona y Medellín— aplican una gestión municipal con recolección tercerizada y dividida por zonas, evitando que una sola empresa controle todo el servicio.
Sobre la disposición final de los residuos, Blandón reconoció que se trata de un tema que sí requiere coordinación entre varios municipios y la participación del Gobierno Central. Criticó que en el interior del país persistan vertederos a cielo abierto y recordó que existen estudios, incluso financiados por España y Japón, que recomiendan la creación de plantas regionales de tratamiento de residuos.
“No avanzamos porque no hay voluntad. Hacerlo mal es un negocio. Se van millones alquilando camiones, volquetes y equipos, cuando recoger basura es un problema logístico, no un misterio”, concluyó.