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La deficiente atención a las podas, talas y fertilizaciones es una de las principales causas de que decenas de árboles enfermen, especialmente en la ciudad capital de Panamá. Especialistas advierten que algunas especies son menos resistentes a plagas y hongos, lo que podría traducirse en la caída de estos ejemplares y poner en riesgo a la población.
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El problema se agrava cuando se siembran árboles no recomendados para zonas urbanas. En Panamá existen al menos 2,000 especies, pero no todas son aptas para embellecer ciudades; entre las más sugeridas están Altromeria, Flambán, Roble, Guayacán, Sauce llorón, Cafeto y las Palmas. "No es plantar por plantar", enfatizan los expertos, quienes insisten en que el factor "huele" (suelo) es fundamental.
Identificar un árbol enfermo puede ser complejo, pero hay indicadores visibles: manchas en las hojas, hojas secas y ramas completamente secas. Cuando el árbol pierde las hojas por enfermedad, el daño es serio y probablemente haya que removerlo. Para un diagnóstico certero, se requiere un tomógrafo que revele el estado interno real del ejemplar.
Las autoridades reconocen que, por cuestiones presupuestarias, el mantenimiento a veces se descuida y "el árbol se nos va de las manos". El llamado es a priorizar la atención forestal urbana para reducir riesgos y garantizar un arbolado saludable en la capital.