Sin hogar y sin respuestas: el desafío de los damnificados en Panamá

La situación se repite en distintos puntos de la capital, donde familias afectadas por incendios, derrumbes o desalojos permanecen durante años en alojamientos temporales.

Familias desplazadas enfrentan años de incertidumbre mientras esperan solución habitacional / Redacción de TVN Noticias
Danna Durán - Periodista
06 de julio 2026 - 20:44

Ciudad de Panamá/Perder una vivienda por un incendio, un derrumbe o un desalojo representa el inicio de un largo proceso para decenas de familias panameñas que, en muchos casos, pasan años viviendo en albergues temporales, hoteles o incluso escuelas, a la espera de una solución definitiva.

Uno de esos casos ocurre en la antigua Escuela Primaria Nicolás Pacheco, en San Felipe, que cerró hace 13 años debido a daños estructurales y desde entonces se convirtió en refugio para 28 familias que quedaron sin hogar tras diferentes emergencias.

Entre ellas se encuentra Esther Sánchez, quien, al igual que otros residentes, continúa esperando una respuesta que le permita acceder a una vivienda permanente.

“Llegamos por desalojos, 28 familias somos y 28 seguimos siendo”, indicó Esther.

La situación se repite en distintos puntos de la capital, donde familias afectadas por incendios, derrumbes o desalojos permanecen durante años en alojamientos temporales sin conocer cuándo podrán reconstruir sus vidas.

“Es traumático, yo se los digo porque yo todavía no supero el lugar donde nosotros vivíamos porque no es lo mismo que tú llegues, aunque sea de la calle, y sepas que tienes una silla, algo donde sentarte, y que de repente no tengas nada”, señaló entre lágrimas Esther.

Los recientes incendios registrados en la ciudad de Panamá han vuelto a poner en evidencia esta realidad. Durante años, las autoridades han trasladado a damnificados a hoteles ubicados en Calidonia y Santa Ana mientras gestionan soluciones habitacionales que, en muchos casos, tardan más de lo esperado.

El Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot) reconoce que existen casos donde las respuestas definitivas aún no han llegado.

"Encontramos familias que tenían aproximadamente cinco o seis años viviendo en hotelería, y para nosotros eso era inaudito. Más de 140 cuartos de hotel; hoy día, antes de estos eventos que sucedieron la semana pasada, solamente mantenemos escasamente 30 o 35 cuartos de hotel”, explicó Fernando Méndez, viceministro de Vivienda.

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Mientras tanto, decenas de niños crecen en habitaciones de hoteles convertidos en albergues temporales, sin espacios adecuados para jugar o estudiar.

Una de las afectadas, quien solicitó mantener en reserva su identidad, relató que perdió todas sus pertenencias tras el incendio del caserón donde residía en Río Abajo hace más de un año y continúa esperando una solución.

“No hay neveras, hay estufas para cocinar, pero se tiene que comprar la comida diaria y todo diario porque si no se puede hacer súper… diario en comida, me gasto $30”, señaló.

Solo los incendios registrados durante la última semana dejaron a decenas de familias sin vivienda. El siniestro más severo, ocurrido en calle Veraguas, en Santa Ana, obligó a las autoridades a trasladar a los afectados a la antigua junta comunal del corregimiento, un edificio que previamente había sido desalojado por razones de seguridad.

En ese lugar, la incertidumbre domina el ambiente.

“Lo que todo mundo quiere, una estabilidad habitacional, algo donde uno pueda ver crecer a los nietos, sin pensar que de la noche a la mañana te vayas a volver a quedar igual”, destacó una de las afectadas.

Las autoridades informaron que más de la mitad de los afectados son extranjeros, condición que limita el acceso a subsidios habitacionales establecidos por la legislación vigente, complicando aún más sus posibilidades de obtener una vivienda.

La problemática también se extiende a corregimientos como Calidonia, donde la antigüedad de numerosos caserones mantiene latente el riesgo de incendios y colapsos estructurales.

“Aquí estaba el edificio Chorrera, Capira, San Carlos, algunos viven alquilados dentro del mismo corregimiento, otros estan en el hotel Doral, algunos se fueron a San Miguelito, otros a Arraiján y otros siguen aquí, esperando que prontose puedan construir los edificios”, afirmó Yatzumaly Worrell, representante de Calidonia.

Edificaciones como los caserones 2731 y La Brasileña albergan a más de 50 familias que viven con preocupación ante la posibilidad de una tragedia similar.

A pocos metros, un antiguo complejo hotelero refleja la dimensión del problema: lleva más de dos décadas funcionando como albergue para familias que llegaron tras incendios ocurridos a principios de los años 2000 y que aún no han podido acceder a una vivienda definitiva.

La situación también persiste en la antigua Escuela Nicolás Pacheco, donde decenas de residentes aseguran enfrentar obstáculos burocráticos que les impiden ingresar a programas estatales de vivienda.

Mientras las administraciones cambian y las promesas se renuevan, para muchas de estas familias el tiempo parece haberse detenido el día en que perdieron su hogar, convirtiendo un refugio temporal en la única vivienda que han conocido durante años.

Con información de Nicanor Alvarado

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