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Ciudad de Panamá/Para miles de personas con discapacidad auditiva en Panamá, realizar actividades cotidianas como pedir ayuda en un centro comercial, acudir a una consulta médica o participar en una entrevista de trabajo puede convertirse en un desafío cuando no encuentran a alguien que pueda comunicarse mediante lengua de señas.
La falta de conocimiento de esta lengua continúa representando una de las principales barreras para la comunicación y la inclusión de las personas con discapacidad auditiva.
María Frías, quien aprendió lengua de señas, relató una experiencia que evidencia las dificultades que pueden surgir cuando no existe una comunicación adecuada: “Es un poco frustrante, al no saber a qué se refiere la persona, porque en este caso yo le entendí mal. Yo entendí que él quería ir a un baño y en realidad él quería ir a un banco. Yo siento que es muy importante poner en práctica el aprender el lenguaje de señas, porque muy pocas personas le entienden aquí en Panamá”.
Desde el Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE) destacan que la lengua de señas no consiste simplemente en realizar movimientos con las manos, sino que es una lengua completa, con su propia estructura y reglas.
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“Desconocemos el manejo de la lengua de señas, y esta puede ser una de las barreras principales en donde esa persona llegue y no tenga cómo comunicarse. Entonces, estos espacios nos ayudan a eso, a que la sociedad también se sienta identificada y sienta ese interés por poder aprender la lengua de señas”, explicó Aracellys González, secretaria general del IPHE.
El IPHE es una de las instituciones que brinda atención a esta población y actualmente atiende alrededor de 359 estudiantes con discapacidad auditiva a nivel nacional.
Las dificultades también pueden presentarse en escenarios tan importantes como una consulta médica, una entrevista laboral o una actividad pública, especialmente cuando no se dispone de un intérprete.
Luilly Segundo, profesor del IPHE, explicó que en estas situaciones la tecnología se ha convertido en una herramienta de apoyo para facilitar la comunicación.
“A veces se da el caso de que no haya intérprete y, por eso, usamos el celular, la tecnología, y eso es lo que yo hago. Los subtítulos me ayudan en el caso de los discursos o cosas que yo no entienda y entonces puedo utilizar algún tipo de programa de voz para facilitar la comunicación”, señaló.
Para las familias, aprender lengua de señas también representa un proceso que requiere tiempo y dedicación. Ese ha sido el caso de Ileth Ayala, madre de Gimena, quien tuvo que aprenderla para poder comunicarse con sus hijas.
“Todo ha sido un proceso de aprendizaje, ha sido difícil porque eso es como volver a hablar y lo que se puede mejorar es que también en las escuelas públicas se dialogue un poco más de lo que es lengua de señas”, manifestó.
Los especialistas y familiares consideran que ampliar el conocimiento de la lengua de señas en la sociedad puede contribuir a reducir las barreras de comunicación y facilitar la participación de las personas con discapacidad auditiva en diferentes espacios de la vida cotidiana.
Con información de Luis Mendoza