Dos médicos panameños en Israel salvan vidas mientras suenan las alarmas de ataque

Dos médicos panameños en Israel cuentan el trabajo de atender pacientes en áreas bajo ataque / Blanca Herrera

Panamá/La guerra no solo se libra en el campo de batalla, también se enfrenta en los hospitales. Y dos médicos panameños que trabajan en Israel cuentan en exclusiva cómo es atender pacientes mientras suenan las alarmas por ataques.

Dr. José Domingo de Obaldía, neurólogo del Rabin Medical Center, y Dr. José Asprilla, residente de neurocirugía del Sheva Medical Center, comparten su experiencia desde la primera línea del sistema de salud israelí.

Cuando comenzó el conflicto, a las 6 de la mañana, los residentes recibieron la instrucción de que los R5 se quedaran a cargo. "Ambos somos R5, no hay otra, había que quedarse y continuar. Tenemos funciones importantes en el hospital que no podemos decir: 'No, me voy a Panamá, esto no tiene que ver conmigo'. Eso no es humano", relata el Dr. José Asprilla. De 10 residentes, solo quedaron dos o tres, mientras el personal israelí era llamado a reserva.

La incertidumbre es constante. "Suenan las alarmas, suena la sirena, ¿qué es lo que pasa?", describe el Dr. José Asprilla. "Como los misiles supersónicos viajan a gran velocidad, las alertas llegan a los celulares de la población con 10 minutos de anticipación. En ese tiempo, deben buscar el área más segura. En cuestión de horas, el hospital pasa de funcionar en la superficie a un nivel subterráneo, manteniendo sus operaciones sin interrupciones", añade el residente de neurocirugía.

"Me la jugué con un paciente mientras sonaba la alarma"

Sin embargo, fuera del hospital la realidad es diferente. "Cuando vamos a casa, nos toca salir, correr al refugio y seguir los protocolos pactados", explica el Dr. José Asprilla. Aunque existen medidas de protección, hay momentos en que el conflicto se siente más cerca de lo esperado.

Una experiencia reciente marcó al galeno: "Teníamos tres pacientes con coágulos en el cerebro. Colocamos a dos en la parte subterránea y el tercero arriba, sabiendo que podía sonar una alarma. Sonó la alarma y el jefe médico nos dijo que tenía que cargar con el paciente en la parte de arriba, que no está protegida. Me senté ahí con el paciente y, gracias a Dios, el misil no cayó. Pero, como se dice en buen panameño, me la jugué", narra el Dr. José Asprilla.

El peligro no es solo el cohete: "Una vez que el interceptor logra hacer su trabajo, vienen los fragmentos y son toneladas. El fragmento también es peligroso", advierte el especialista.

Para ambos médicos, esta no es la primera vez que trabajan en medio de un conflicto. "Es la tercera experiencia que tenemos: estuvimos el 7 de octubre, tuvimos la guerra de los 12 días con Irán y ahora esta escalada regional que apunta a lo global", comenta el Dr. José Domingo de Obaldía.

Desde su perspectiva, hay aspectos que el mundo no siempre alcanza a ver. "El mundo no se da cuenta de la importancia de la medicina, de la tecnología y de la fortaleza del sistema de salud. Cuando el gobierno toma decisiones para cuidar a la población, para que sigan llegando los enfermos con enfermedades crónicas y se añaden pacientes extra, un sistema de salud fuerte es un punto fundamental que todo país debe ver", señala el neurólogo del Rabin Medical Center.

También destacan la resiliencia de la sociedad israelí: "Me llama la atención cómo las personas se organizan en las urbanizaciones y calles para recoger los escombros. Aquí no vemos vandalismo; se organizan para limpiar las calles y permitir que las ambulancias puedan pasar temprano. Es sumamente digno de admirar", expresa de Obaldía.

Entre sirenas y largas jornadas, estos médicos panameños siguen firmes en su vocación. "Buscamos simplemente ser un ejemplo de que con esfuerzo se puede llegar lejos y que el médico panameño no tiene límites. "Ninguna guerra nos detiene", concluyen el Dr. José Domingo de Obaldía y el Dr. José Asprilla.

Con información de Blanca Herrera.

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