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Ciudad de Panamá/Especialistas en salud advierten que Panamá mantiene una incidencia intermedia de tuberculosis, con aproximadamente 45 casos por cada 100 mil habitantes, lo que continúa representando un desafío para el sistema sanitario.
De acuerdo con el médico Reynaldo Chandler, la mayoría de los casos se concentran en regiones específicas del país, entre ellas la comarca Ngäbe Buglé, Guna Yala, así como los distritos de San Miguelito y Panamá Oeste.
Cada año se registran cerca de 2,000 casos de esta enfermedad, cuya propagación está estrechamente vinculada a factores sociales que facilitan el contagio, como el hacinamiento, la malnutrición y otras condiciones de vulnerabilidad.
El investigador de Indicasat, Armando Goodridge, explicó que el VIH es uno de los principales factores de riesgo asociados al desarrollo de la enfermedad.
“Aparte de los aspectos sociales, como hacinamiento, malnutrición y el VIH, que es otro factor importante, nosotros estamos viendo en Panamá entre un 10% a 15% de infecciones con VIH, siendo una de las condiciones que favorece que la persona desarrolle tuberculosis”, detalló.
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Por otra parte, investigaciones desarrolladas en el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología de Panamá (Indicasat) han identificado la presencia de nuevas cepas de tuberculosis con mayor resistencia a los tratamientos convencionales, lo que genera preocupación entre la comunidad científica.
El investigador Fermín Acosta señaló que una de estas variantes, conocida como cepa de Beijing, presenta alta transmisibilidad y ha sido detectada en la provincia de Colón, donde se reportan entre uno y tres casos.
En el marco de las actividades de concienciación sobre la lucha contra la tuberculosis, se realizó una jornada informativa en la que se dieron a conocer avances en los estudios de esta enfermedad en el país.
La tuberculosis es una enfermedad infectocontagiosa que se transmite a través de microgotas expulsadas al toser o estornudar por una persona infectada. No obstante, los especialistas recalcan que es curable y que su detección temprana es clave para garantizar un tratamiento efectivo y reducir su propagación.
Con información de Jorge Quirós