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La explosión de camiones cisterna registrada en la parte inferior del puente de las Américas no habría provocado daños estructurales significativos, según el informe del Ministerio de Obras Públicas (MOP) emitido en la tarde del martes luego de la evaluación técnica y científica realizada por un equipo interinstitucional.
No obstante, el siniestro volvió a poner sobre la mesa el deterioro acumulado de esta infraestructura clave y la falta de mantenimiento sostenida a lo largo de las décadas.
El exministro de Obras Públicas y exdiputado José Antonio Domínguez ofreció su análisis técnico en Noticias AM e indicó que, tras observar imágenes y videos del siniestro, coincide en que las estructuras principales del puente no fueron afectadas de forma severa por el calor. “Yo me atrevería casi que a asegurar que las estructuras no sufrieron mayor daño”, puntualizó.
El ingeniero sustentó su postura en que no se evidencian señales típicas de exposición a temperaturas extremas en el acero, como pintura completamente quemada o deformaciones visibles. A su juicio, aunque en el punto de origen del fuego las temperaturas pudieron ser extremas, estas no habrían impactado de igual forma las bases del puente.
El exministro también cuestionó las restricciones aplicadas al tránsito tras el incidente, señalando que una inspección técnica oportuna habría permitido tomar decisiones más precisas desde el inicio. Recordó además que medidas similares ya se habían implementado años atrás, afectando la movilidad y actividades económicas, sin que posteriormente se ejecutaran soluciones de fondo.
Más allá del incidente reciente, Domínguez fue enfático en que el verdadero problema del puente de las Américas es el abandono histórico en su mantenimiento, especialmente en su superficie de rodadura, a la que solo se le han realizado reparaciones casi cosméticas.
Detalló que desde la década de 1990 se había identificado la necesidad de reemplazar la losa del puente y sus refuerzos, tras estudios especializados, pero esta intervención nunca se ha ejecutado.
El exministro también hizo referencia a eventos recientes en los que se han desprendido fragmentos de la estructura, lo que, a su juicio, evidencia el deterioro progresivo.
"Se hicieron en aquellos tiempos, estamos hablando de 1992-1993; se hizo radiografía de la loza del puente y en ese momento se había determinado que era necesario el cambio de la loza y de sus refuerzos. Desde entonces hasta la fecha no se ha hecho. ¿Qué más inspecciones quieren hacer? Las inspecciones que se hagan, los estudios que se hagan, lo único que pueden demostrar es que ha empeorado la condición del puente", explicó.
Otro de los puntos críticos señalados fue el uso de recursos en reparaciones que no han resuelto el problema de fondo. Domínguez indicó que en distintas intervenciones se han invertido decenas de millones de dólares, sin lograr una solución duradera. Afirmó que incluso se han destinado cifras considerables que, en su opinión, habrían permitido desarrollar nuevas infraestructuras.
"En el puente de las Américas, en reparaciones anteriores, en una que yo recuerdo, se invirtió arriba de los 80 millones en una reparación y el puente sigue doliente", cuestionó.
El análisis del exministro también se extendió al estado general de los puentes y estructuras en el país, señalando la ausencia de un sistema permanente de mantenimiento.
Atribuyó esta situación a deficiencias en la gestión pública, particularmente en la contratación de personal idóneo dentro de las instituciones.
“Los puestos de importancia son ocupados por amiguitos… no necesariamente por el personal adecuado”, señaló.
Según explicó, la rotación constante de funcionarios con cada cambio de gobierno impide dar continuidad a los proyectos y al seguimiento técnico que requieren estas infraestructuras.
Domínguez vinculó la actual crisis de movilidad con decisiones pasadas en grandes proyectos de infraestructura, como el cuarto puente sobre el Canal y la Línea 3 del Metro de Panamá.
Cuestionó cambios en los diseños originales que, según indicó, incrementaron significativamente los costos sin ofrecer mejores soluciones.
“Hoy se está gastando el país casi 4,000 millones de dólares por llegar a la misma solución”.
El exministro incluso planteó la necesidad de que estas decisiones sean investigadas y que se determinen responsabilidades.
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