Cuando los ángeles caen
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Panamá Este/Maleza crecida, basura acumulada y viviendas inconclusas forman parte del paisaje en Quintas de Tanara, una comunidad que en los últimos días quedó en el centro de la atención pública tras el paso de varios prófugos de la justicia que escaparon del complejo penitenciario de La Joya.
En este entorno, un taxista y su familia vivieron momentos de angustia cuando regresaban a su residencia. Por razones de seguridad, el conductor solicitó mantener su identidad en reserva, pero relató el episodio que, según afirma, le dejó pérdidas económicas y secuelas emocionales.
De acuerdo con su testimonio, seis hombres interceptaron su vehículo, lo amenazaron y le exigieron entregar todo el dinero que llevaba consigo. El hecho ocurrió en medio de la búsqueda de los reclusos fugados.
“Esto es para vivirlo en 3D, como dice un buen panameño. Ponerte una platina en el cuello, encañonar a tu mujer, con seis individuos que vienen de La Joya. Es bien difícil esto”, expresó.
El conductor aseguró que los daños ocasionados a su automóvil superan los 300 dólares y cuestionó la falta de respaldo institucional tras lo ocurrido.
“Tengo un daño ahora de 300 dólares en mi carro. ¿Quién me reconoce algo? Nadie se acerca a preguntar qué pasó”, manifestó.
También relató que su esposa tuvo que ser trasladada a un centro hospitalario debido a una crisis de presión arterial provocada por el incidente.
Aunque el hecho ocurrió en medio de una operación de búsqueda de prófugos, el afectado considera que el problema no radica en la seguridad comunitaria. Según dijo, los residentes de la zona reaccionaron de manera solidaria. Su principal preocupación apunta a las condiciones de seguridad del centro penitenciario.
“La seguridad aquí hay. La gente de este sector se portó a la altura. El problema es la seguridad que tiene La Joya hacia nosotros acá”, sostuvo.
La percepción es compartida por otros residentes. Uno de ellos relató que dos de los reclusos fugados ingresaron a una propiedad de su familia, situación que, asegura, los expuso a un riesgo innecesario.
“El problema no es la presencia policial. Al contrario, eso es lo mejor que puede estar pasando. El problema es el sistema penitenciario que hay en Panamá, sobre todo en La Joya”, afirmó.
El residente fue más allá al cuestionar la capacidad de control dentro del centro penitenciario, señalando que las autoridades capturan a personas involucradas en actividades delictivas, pero posteriormente estas recuperan su libertad.
“Uno se pone en riesgo. Nosotros estábamos en una finca que tenemos por aquí cuando entraron dos de los fugados”, relató.
Las críticas de los moradores coinciden en un punto: consideran que la seguridad en las comunidades cercanas a La Joya depende directamente de la capacidad del sistema penitenciario para impedir fugas y controlar las actividades ilícitas que, según denuncian, continúan operando desde el interior de la cárcel.
Pese a la preocupación manifestada por los residentes, durante un recorrido realizado por el área no se observaron unidades de la Policía Nacional efectuando patrullajes o verificaciones en busca de posibles prófugos que aún pudieran permanecer en los alrededores.
Mientras tanto, en Quintas de Tanara persiste la incertidumbre entre vecinos que aseguran convivir con las consecuencias de un problema que, afirman, se origina más allá de los límites de su comunidad.
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