María la Caprichosa
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Cali, Colombia/Desde el barrio Tequendama, en Cali, Colombia, los equipos de búsqueda mantienen una intensa labor de rescate tras el derrumbe de una panadería ubicada en la intersección de la calle Quinta con 44, que es parte de las decenas de estructuras que colapsaron tras el terremoto de magnitud 7.4 y ocurrió la mañana del lunes 10 de agosto, poco después de las 7:30 a.m.
Ciudades como Cali, Pereira y Manizales son las más afectadas por el terremoto que se localizó en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, con una profundidad aproximada de entre 103 y 107 kilómetros.
En el reporte en directo de TVN Noticias desde la zona de desastre, existen fuertes indicios de que una persona podría seguir con vida bajo la estructura colapsada. Los rescatistas lograron percibir ruidos cerca de la 1:00 de la tarde, lo que ha acelerado las maniobras de búsqueda durante toda la jornada.
En el lugar de los hechos trabajan de forma conjunta los bomberos, la policía, los militares y voluntarios de Acción Valle, además de los conocidos grupos de "topos". Para dar con el paradero exacto de la posible víctima, los especialistas han introducido sondas equipadas con cámaras y han desplegado perros entrenados.
La principal hipótesis apunta a que la persona atrapada se encontraría en un pequeño espacio vital, rodeada por columnas derrumbadas y neveras. Ante la inminencia de un posible hallazgo, las ambulancias permanecen en el perímetro a la espera de que se despeje el camino para brindar atención médica inmediata.
Mientras avanzan las constantes labores entre los escombros, la solidaridad ciudadana se ha convertido en el principal motor de la comunidad caleña. Los vecinos se han volcado de manera espontánea al punto de la emergencia para entregar agua, alimentos y herramientas de trabajo pesado como picas, cascos y tapabocas. Este apoyo logístico ha sido fundamental para sostener a los equipos que llevan horas removiendo material.
Sin embargo, este colapso es solo una de las consecuencias de una tragedia en Colombia de gran magnitud que ha impactado a por lo menos cinco departamentos.
El balance oficial más reciente confirma una cifra devastadora: más de 265 personas fallecidas. La mayor preocupación de las autoridades de socorro se centra en el número de personas desaparecidas, que ya supera los 496 registros, una cifra que crece sin contar a las decenas de familias que han perdido prácticamente todo su patrimonio.
Ante este crítico panorama, el presidente de Colombia confirmó la declaratoria de emergencia nacional. El objetivo central de esta medida es destinar todos los recursos del Estado para atender la crisis, garantizar la asistencia directa a los damnificados y otorgar subsidios de vivienda a quienes quedaron sin hogar, priorizando especialmente a los afectados en el Valle del Cauca y otros departamentos.
En cuanto a la logística y movilidad, los reportes desde el terreno indican que los accesos terrestres desde Cali hacia Pereira se encuentran bastante restablecidos, lo que facilita el traslado de ayuda humanitaria por carretera. No obstante, la comunicación aérea sigue siendo compleja. Las autoridades continúan evaluando las pistas de aterrizaje, ya que varios aeropuertos resultaron fuertemente impactados. Esto obliga a que el traslado hacia zonas críticas como Risaralda y Caldas deba realizarse por tierra para garantizar la llegada de la ayuda.
Con información de Fabio Caballero.