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Arraiján, Panamá Oeste/En dos años, la Línea 3 del Metro de Panamá ya deberá estar operativa, movilizando a unos 160 mil pasajeros por jornada. Se trata de la masa de residentes de Arraiján y La Chorrera que hoy sufre la pesadilla de llegar a tiempo al trabajo y a casa, y que hace largas filas por un pirata, donde sea y como sea.
La obra registra hoy un avance general de 81%. El tramo soterrado llega a 71%, con el túnel hecho con tuneladora prácticamente terminado, casi al 100%. El tramo aéreo, por su parte, alcanza un 87% de avance.
Hace siete meses, la tuneladora Panamá terminó de excavar el tramo del túnel hasta Balboa: era la penúltima fase de la hazaña de pasar el tren bajo el Canal de Panamá. Ahora está a nada de vivir el último hito de esta parte de la obra: este mes romperá la pared final del túnel en Albrook. Una vez lo haga, la máquina será desarmada.
El tramo soterrado convierte a la Línea 3 en uno de los metros más singulares de la región: se interna 65 metros bajo el nivel del mar, un récord de profundidad para este tipo de túneles en Latinoamérica. Se trata de un viaducto subterráneo gigantesco, tan alto como un edificio de cuatro pisos.
La estación Ciudad del Futuro será la cabecera de línea hasta tanto se desarrolle una segunda fase, una futura expansión a La Chorrera que todavía no tiene fecha, planos ni costos.
Partiendo de esa estación, está uno de los aspectos más llamativos del proyecto: el punto más alto de toda la red del Metro de Panamá. Es el viaducto que conecta con la estación San Bernardino, donde la línea alcanza los 35 metros de altura, superando la marca de la Línea 2 a la altura de Cincuentenario o la de la Línea 1 en San Miguelito.
Tampoco es el único punto elevado: el paso de la Línea 3 sobre la autopista Arraiján-La Chorrera será el segundo más alto de toda la red, a 26 metros del suelo. Ya para 2023 la mayoría de estas columnas estaban izadas; ahora las obras entran en su recta final.
En Vista Alegre, el metro proyecta una de las estaciones de mayor demanda de la línea, por lo que se le agregó una vía adicional. Será la puerta de entrada para miles de vecinos de Vista Alegre y también de Vacamonte.
Las proyecciones indican que la línea moverá 160 mil pasajeros desde su apertura, una cifra cercana a los 176 mil de la Línea 2. La Línea 1 seguirá siendo la de mayor demanda de la red, con 278 mil pasajeros en días laborables.
Mientras algunas estaciones están a nada de terminar, otras como Loma Cová avanzan a toda marcha: tiene un 75% de avance, con trabajos concentrados en acabados y en el cableado del sistema de información y cámaras. Aquí se alista todo para las futuras pruebas del tren, que hoy se concentran en Ciudad del Futuro y Vista Alegre.
En Panamá Pacífico comienza el tramo subterráneo. El primer tramo es una pendiente suave, casi imperceptible; a los trenes les tomará cerca de 25 minutos llegar aquí desde Ciudad del Futuro.
Más abajo, a más de 20 metros de profundidad, empieza el túnel excavado con tuneladora: la máquina no solo corta la tierra, también sella el viaducto con piezas de concreto llamadas dovelas. En total se instalarán 20,430. En este punto se había pensado construir una estación, pero quedó descartada en esta fase.
En Balboa, a 25 metros bajo tierra, las máquinas instalan una pasarela de emergencia bajo el tren, que contará con oxígeno para evacuaciones.
En Albrook, el resto del túnel ya está hecho hasta la estación donde la línea de Arraiján se unirá con la de Villa Zaíta. Y ahí mismo estará una de las conexiones más esperadas del sistema: el trasbordo entre la Línea 3 y la Línea 1 se hará caminando apenas unos cuantos pasos, sin necesidad de salir a la calle.
A 65 metros bajo la superficie o a 30 metros del suelo, la Línea 3 no es solo una hazaña de concreto y acero bajo las entrañas del Canal. Su verdadera dimensión se mide en la dignidad de devolverle el tiempo y la vida a miles de familias que por años han hecho del tráfico su rutina.
La obra entra en su recta final, pero la deuda histórica con Arraiján y La Chorrera está apenas por saldarse.