El último defensor de los caminos coloniales en Panamá

'Caminos coloniales, elucubraciones de un explorador', recoge en tinta y papel toda una vida de experiencias aglutinadas por Luis Puleio, en su constante transitar por la red de caminos forjados con rocas durante la colonización.

Luis Puleio se ha convertido, sin proponérselo, en el vigía de los caminos coloniales de Panamá.
Luis Puleio se ha convertido, sin proponérselo, en el vigía de los caminos coloniales de Panamá. / Cortesía
Helkin Guevara - Corresponsal digital
16 de mayo 2021 - 09:05

Ciudad de Panamá/Nadie conoce mejor los entresijos de los viejos caminos coloniales que Luis Puleio, curtido explorador que ha dedicado buena parte de sus casi 74 años, a redescubrir las rutas empedradas que conectaron el Caribe y el Pacífico panameño durante la colonización.

Hablamos del Camino Real, Camino de Cruces y otros senderos rocosos incrustados en la húmeda selva panameña, hoy cubiertos por centurias de polvo y hojarasca. Vías agrestes fundadas por los europeos en los albores del siglo XVI y en desuso desde 1855 con el advenimiento del ferrocarril interoceánico.

Una guerra civil, un canal interoceánico y un centenar de años de vida republicana después, entusiastas de la historia y sus remanentes se propusieron encontrar la estela desvanecida de los caminos coloniales. Y el más obstinado ha sido Puleio, que cada semana se enfunda sus ropas de camuflaje y recorre los tramos más próximos a la ciudad, limpia los trayectos a golpe de machete, tantea el suelo con una barra para descubrir posibles segmentos de roca ocultos bajo tierra y, sobre todo, vigila que ningún proyecto de construcción arrase las añejas trochas con tractores y excavadoras.

No siempre tiene suerte. Los caminos no gozan de protección patrimonial y la presión que ejerce el avance urbano es abrumadora, como cuenta en su libro Caminos coloniales, elucubraciones de un explorador, obra en la que Puleio recoge las experiencias que ha acumulado durante décadas caminando bajo sol, lluvia y sombra por los históricos derroteros coloniales.

¿Cuánto tiempo le tomó el libro?

Varios años. Cuando he ido a las montañas acompañado y comparto mis historias, siempre dicen: "No las cuente ¡escríbalas por favor! Escríbalas aunque no sea usted un historiador titulado". Por tanto, la idea del libro viene de muchos años, pero tenía que sentarse a hilvanar recuerdos y anécdotas.

El vínculo de Puleio con los caminos coloniales empezó cuando era un niño de 11 años.
El vínculo de Puleio con los caminos coloniales empezó cuando era un niño de 11 años. / Cortesía

¿Cómo nace su conexión con los caminos coloniales?

Cuando era niño, mi mamá me regaló, quizás para que no siguiera molestando, un mapa de Panamá, de esos que salían publicados en campañas publicitarias y enfoqué mi atención en la franja canalera, donde aparecía en inglés "Cruces Trail Panamá". Le pregunté a mi mamá y entendí que se trataba de un camino español por el que pasaron las mulas cargadas de oro hacia España. Fue una ruta muy peligrosa por los ataques de los piratas en busca de tesoros. Y en mi mente infantil, tuve la idea de que algún día conocería ese y otros caminos especiales.

Tiempo después, en 1958, nos mudamos a Betania, en donde solo había que cruzar una avejentada cerca de púas, para tener contacto con el bosque. Cerca de allí estaba un sitio conocido como "Los siete cerros", punto desde donde, cuenta la leyenda, el pirata Henry Morgan divisó por primera vez la torre de Panamá después de casi 10 días de estar vagando por la selva para atacar la ciudad. Yo tenía 11 años y mucha vegetación por explorar.

¿Cuáles son los caminos coloniales que ha encontrado?

Como he dedicado toda la vida a la exploración de la selva, ese discurrir me ha llevado a encontrar la trayectoria original de los caminos Real y de Cruces, y sus desvíos hasta la nueva ciudad en San Felipe, tras el ataque de Morgan en 1671. Y hay otras rutas de roca que fueron importantes, como el camino de Gorgona, el de La Chorrera a Venta de Cruces o el camino del Virrey de Perú.

El Camino Real es el más antiguo, se empezó a trazar tras la fundación de la ciudad de Panamá en 1519 y se estima que se comenzó a empedrar para 1524. Era empleado para transportar los tesoros hacia España. Pocos años después, entre 1527 y 1530, se estableció una ruta alternativa, el Camino de Cruces, multimodal (agua y tierra) y se usaba para conducir el resto de mercancías.

El Camino del Virrey del Perú de 1569 fue construido desde Venta de Chagres hasta la Venta de Cruces y el Camino de Gorgona, en 1735, fue el último empedrado español en Panamá, un trecho que usaban los indios gorgona para comunicarse con la ciudad de Panamá. También está el camino de La Chorrera a Venta de Cruces, que no sé si es colonial, pero aparece detallado en el mapa de George Totten, el ingeniero del ferrocarril entre 1850 y 1855.

Varios de los caminos conservan aún segmentos de rocas en buen estado, 500 o 400 años después.

¿Qué otros remanentes históricos se pueden hallar por estos caminos?

Hay ruinas de iglesias y otras estructuras antiguas, aljibes, cañones, trincheras y las fortificaciones militares estadounidenses, en desuso. En el punto donde funcionó Venta de Cruces, aún quedan algunos restos.

¿Cómo encuentra los caminos?

El explorador Enrique García me regaló una barra de sondeo, una herramienta de acero que se usa para ir palpando el terreno por el que se camina. Con esa barra en una mano y con un mapa en la otra, me ubico, busco las coordenadas exactas, avanzo, corto el monte, voy por allí, voy por allá, hasta que la barra hace contacto con algo sólido, excavo, veo rocas unidas con otras, veo un canto rodado y digo ¡eureka! ¡Es un camino colonial!

¿Alguna vez se ha perdido?

Muchas veces. Trato de marcar las rutas, pero con todo, me desoriento y tardo horas hasta volver a la senda. No es costoso señalizar adecuadamente los caminos y darle mantenimiento. Solo se necesitan unas señales metálicas y cuatro o cinco macheteros. No es algo que cueste millones de dólares... Hace unos cuatro años, un explorador español vino a conocer el Camino de Cruces, pidió los permisos y orientación, pero cuando entró al camino, no vio señales, se perdió, se quejó ante las autoridades del parque natural y de su bolsillo pagó las señales, unas placas de colores, que fueron colocadas en la ruta. ¡Hola autoridades nacionales! Eso no costó una fortuna y es una forma de empezar a cuidar nuestro patrimonio.

¿Quiénes son sus referentes en historia colonial?

El historiador Alfredo Castillero Calvo; he leído todos sus libros y gracias a ello he podido entender plenamente el escenario histórico de la colonización. También son importantes los mapas de Nicolás Rodríguez de 1735, el de George Totten de 1857 y el de Robert Reenie de 1948.

De momento,  el libro se puede adquirir escribiendo al correo puleioluis@hotmail.com o por Instagram (luispuleio.explorador).
De momento, el libro se puede adquirir escribiendo al correo puleioluis@hotmail.com o por Instagram (luispuleio.explorador). / Cortesía

¿Se valora, o no, la historia en Panamá?

Luego de tantos años a contracorriente, podría decir: ¡Caramba! ¡A quién le importa esto! ¡Estoy como Don Quijote, peleando contra molinos de viento! Pero gracias a la comunicación, a internet y a las redes sociales, muchas más personas se han identificado con la defensa de los caminos coloniales. Aunque, de igual forma, hay muchas que ni saben de su existencia.

¿Tiene relevo generacional? ¿Hay algún "Puleio" de 30 años?

Es una de mis grandes preocupaciones. ¿Qué otro Quijote querrá heredar el machete y la barra para seguir limpiando y vigilando los caminos? Durante el periodo de la ocupación estadounidense, los tramos de los caminos dentro de las áreas contiguas al Canal estaban seguros. Pero desde que fueron revertidas, la presión urbana ha ido destruyéndolos. Una vez pude parar un tractor que iba a sacudir todo cerca de los terrenos conocidos como "campos de antenas", pero con obras como el nuevo mercado de abastos o la ciudad hospitalaria, no pude hacer nada. Varios segmentos empedrados sucumbieron ante el concreto.

Son las autoridades las que deben proteger y conservar los caminos. Señores: ¡Hay rocas en el bosque esperando ser estudiadas por gente de ciencia para ser reconocidas como patrimonio nacional!

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