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Ciudad de Panamá/El uso de “bancos de celulares” o sistemas de llamadas clandestinas se ha convertido en una herramienta clave para el crimen organizado en América Latina, transformando dispositivos móviles en plataformas para ejecutar extorsiones, fraudes bancarios y otras actividades ilícitas de forma simultánea.
De acuerdo con especialistas, estas estructuras, también conocidas como “granjas de celulares”, pueden integrar entre 100 y 200 teléfonos interconectados, lo que permite simular múltiples usuarios y generar comunicaciones masivas sin levantar sospechas.
“Una granja de celulares son a veces de 100 a 200 celulares, todos conectados entre sí. Muchas veces lo que hacen es simular el accionar de muchas personas; de esa manera se puede generar comunicación directa con otros celulares. Es extorsión, hackeo… es como tener un especial call center, pero sin nadie atrás”, explicó Alejo Campos, de Crime Stoppers Panamá.
Aunque en Panamá ya se han registrado reportes vinculados a este tipo de prácticas, expertos advierten que es necesario fortalecer los recursos tecnológicos y las herramientas de prevención, especialmente considerando que este fenómeno ha tomado fuerza en otros países de la región.
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Según los analistas, el crimen organizado utiliza estas tecnologías no solo para cometer fraudes, sino también para lavar dinero y operar de manera remota, superando barreras geográficas y sistemas de control tradicionales.
“Una persona puede tener 100 celulares en una parte del mundo y estar haciendo transacciones en Panamá, sin que sean detectadas”, indicó Jorge Ceballos, director de programas del Instituto Republicano Internacional (IRI).
En cifras, Panamá registró cerca de 1,200 ataques bancarios en un solo año, lo que evidencia la magnitud del problema. A nivel regional, el uso de bancos de celulares es considerado un fenómeno crítico, particularmente en países con altos índices de delincuencia organizada y sistemas penitenciarios vulnerables, como México, Colombia, Ecuador, Brasil y Paraguay.
En el país, las entidades bancarias se mantienen en estado de alerta ante el incremento de ataques cibernéticos y fraudes telefónicos, que solo el año pasado generaron pérdidas millonarias. Expertos coinciden en que la cooperación internacional y el fortalecimiento de las capacidades tecnológicas serán determinantes para frenar el avance de estas redes criminales.
Con información de Hellen Concepción