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La plataforma digital Misión Lulú, creada por el estudiante panameño Alfredo Kinglow, continúa consolidándose como una herramienta ciudadana para visibilizar y combatir el abandono de animales en Panamá.
A un año de su lanzamiento, la iniciativa ya ha permitido registrar decenas de casos y apoyar rescates en distintas zonas del país.
De acuerdo con su creador, en este periodo se han reportado alrededor de 100 casos de abandono, lo que podría representar entre 200 y 300 animales afectados. Además, el sistema ha contribuido al rescate de al menos 15 casos, reflejando un impacto directo en la atención de esta problemática social.
La plataforma, que inicialmente estaba enfocada en perros, ahora también incluye el reporte y seguimiento de gatos, ampliando su alcance ante una realidad cada vez más visible en las calles.
“Misión Lulú” funciona como un mapa interactivo que permite identificar las zonas con mayor incidencia de abandono. Actualmente, los reportes se concentran principalmente en sectores de Panamá Norte, Panamá Este y San Miguelito, siendo este último uno de los distritos con mayor densidad de casos, especialmente en áreas como Belisario Frías.
El sistema se alimenta a través de reportes ciudadanos y rescatistas, quienes pueden acceder mediante códigos QR para registrar casos o consultar información en tiempo real.
La herramienta es gratuita y de acceso abierto, lo que facilita la participación de cualquier persona interesada en contribuir.
El nombre de la plataforma surge de una historia real que marcó a su creador. “Lulú” fue una perrita abandonada tras un caso de tenencia irresponsable, situación que inspiró el desarrollo del proyecto.
Más allá de la tecnología, el joven enfatiza que el problema del abandono animal requiere un enfoque integral, que incluya educación, esterilización, legislación y apoyo a rescatistas. En ese sentido, destacó la importancia de sumar esfuerzos entre ciudadanos, organizaciones y autoridades.
El proyecto también ha despertado interés fuera del país. Durante una presentación internacional, estudiantes mostraron intención de replicar la plataforma en otras regiones, lo que abre la puerta a su posible expansión.
Kinglow adelantó que continúa promoviendo alianzas con rescatistas y organizaciones, e incluso prepara encuentros para fortalecer esta red de apoyo. A su juicio, el éxito de la plataforma dependerá de la participación colectiva.
“Yo solo no voy a lograr nada”, afirmó, al reiterar el llamado a la ciudadanía para involucrarse en la solución de un problema que, asegura, refleja una deuda social en materia de bienestar animal.
El proyecto cuenta con la colaboración de las organizaciones De Pata en Pata, Spay Panamá y Misión Patitas del Despacho de la Primera Dama.
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