Colegio en Curundú alberga a decenas de familias que temen regresar a sus torres de más de 50 años tras el terremoto

armelo Sinclair, uno de los afectados, relató que vive en el piso 9 de una de las torres y que la misma se ha visto afectada durante los sismos.

Residentes de Curundú piden inspecciones más profundas de sus edificios tras el terremoto

Ciudad de Panamá/Familias residentes de las torres Amarilla, Chocolate y Verde de Curundú permanecen en el Centro Educativo Maripoussepin, con temor por el terremoto y las más de 400 réplicas que se han registrado desde el pasado viernes 9 de octubre.

El colegio particular abrió sus puertas para ofrecer refugio y alimentación a las personas que han optado por no volver a sus viviendas mientras solicitan una inspección más profunda de los edificios.

Berta Atencio, administradora del centro educativo, explicó que la atención comenzó el viernes, después de que organizaran la salida de los estudiantes por seguridad tras el sismo. Posteriormente, las familias empezaron a llegar al plantel para pasar la noche.

En el lugar permanecen niños, adultos mayores y personas que han acudido con sus mascotas. Las familias han acomodado colchones, sábanas y almohadas en las instalaciones para resguardarse.

Atencio indicó que el colegio ofrece desayuno, almuerzo y cena, con el apoyo de donaciones de padres de familia, voluntarios, organizaciones y personas que han llevado alimentos, agua y otros insumos.

La administradora detalló que el personal del centro educativo prepara y distribuye diariamente alrededor de mil platos de desayuno, mil de almuerzo y mil cenas.

Toda la atención a estas familias es realizada por las hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen, que tienen presencia en Curundú desde hace aproximadamente 60 años, según explicó la religiosa durante el recorrido por el plantel.

La hermana recordó que las primeras religiosas dirigían el Colegio Fe y Alegría, ubicado cerca del centro educativo actual, y residían en el décimo piso de uno de los edificios de la zona. Posteriormente, comenzaron a desarrollar un espacio que funcionaba como jardín de infancia y las hermanas se trasladaron al lugar donde permanecen actualmente.

La atención se mantiene mientras los residentes esperan que se realicen evaluaciones más profundas de las torres donde viven, cuyos pasillos y escaleras generan preocupación entre algunos vecinos.

Carmelo Sinclair, uno de los afectados, relató que vive en el piso 9 de una de las torres y que la misma se ha visto afectada durante los sismos.

Sinclair contó a TVN Noticias que, a pesar de que las instituciones de seguridad como el Cuerpo de Bomberos y el Sinaproc se han acercado al lugar, aún no tienen la certeza de saber si es seguro volver a sus hogares.

"Se dijo que ellos están en ese proceso; ellos están haciendo las evaluaciones. En donde yo vivo, las paredes echaron hasta humo y algo se cayó por otro lado, y en las otras, multi, peor", detalló Sinclair, quien vive en el lugar desde hace más de 50 años.

La administradora del colegio aseguró que la principal satisfacción del personal del colegio es que las familias encuentren un espacio donde se sientan apoyadas y tratadas con dignidad durante esta situación.

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