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La crisis del agua potable se ha convertido en una de las principales preocupaciones para miles de ciudadanos en Panamá, afectando de forma simultánea a comunidades del área norte, este y centro de la capital, así como a diversas provincias del país.
La intermitencia en el suministro, la baja presión y la falta prolongada del servicio impactan la vida cotidiana de las familias, obligándolas a buscar alternativas para cubrir necesidades básicas costosas, mientras crece la incertidumbre sobre la capacidad de respuesta de las autoridades ante un problema que se ha vuelto cada vez más crítico.
Esta situación responde a problemas estructurales acumulados durante décadas, vinculados tanto al deterioro de la infraestructura como a la falta de una gobernanza eficiente del recurso hídrico.
Así fue planteado por el exdirector del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan), Abdiel Cano, y el ingeniero Erick Martínez, extrabajador de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), quien cuenta con 27 años de experiencia, quienes profundizaron en Noticias AM en una propuesta que podría ser la solución a la problemática.
Cano explicó que el origen del problema radica en el abandono del sistema hídrico y en un modelo de gestión que considera obsoleto. Señaló que la planta potabilizadora de Chilibre Federico Guardia Conte, la principal del país, opera por debajo de su capacidad debido a múltiples fallas.
“El estado de la planta de Chilibre es grave”, advirtió, al detallar problemas eléctricos, en bombas y en los sistemas de potabilización, lo que impide alcanzar su producción nominal.
Indicó además que la última intervención profunda de mantenimiento se realizó alrededor de 2014, lo que ha contribuido al deterioro progresivo de la infraestructura. Actualmente, la planta produce entre 200 y 210 millones de galones diarios, por debajo de los 265 millones para los que fue diseñada.
Por su parte, Martínez explicó que el problema no es únicamente técnico, sino también institucional.
Detalló que en Panamá existen más de 15 entidades con responsabilidades sobre el agua, además de 34 leyes que regulan el sector, lo que genera una gestión fragmentada.
Esta dispersión de funciones —que involucra entidades como el Ministerio de Ambiente, el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, la Autoridad de Recursos Hídricos, el Idaan, la ACP, entre otras— provoca vacíos, duplicidad de responsabilidades y falta de coordinación efectiva.
Ante este escenario, ambos expertos impulsan la Iniciativa Ciudadana Pro-Rescate del Agua, que propone una transformación estructural del sistema.
La propuesta plantea, en una primera fase, la corporatización del Idaan, convirtiéndolo en una empresa estatal con mayor autonomía administrativa y operativa, lo que permitiría agilizar procesos y mejorar la capacidad de respuesta.
Posteriormente, se busca avanzar hacia la creación de una Autoridad Nacional de los Recursos Hídricos, a "imagen y semejanza" de la ACP, con independencia financiera y administrativa, señaló Martínez.
“El Idaan, siendo el principal prestador de agua en el país, es una empresa de servicios y como tal, no puede estar regido por las reglas de un gobierno central”, explicó Cano, al señalar las limitaciones actuales para ejecutar proyectos y adquirir insumos con rapidez.
Los expertos coincidieron en que no es la primera vez que se intenta una reforma de este tipo, pero han faltado decisiones políticas para concretarla.
"La Autoridad Nacional de los Recursos Hídricos sería la solución porque le daría la capacidad de ejecución que se necesita para poder cerrar la brecha. Ahorita mismo, por ejemplo, para tener una idea, un estudio de la CEPAL indica que los países de la región deberían invertir más o menos 1.38% de su PIB anual por 10 años para cerrar la brecha. Eso son como 800 a 1,000 millones de dólares por año", detalló Martínez.
En el corto plazo, Cano recomendó acciones inmediatas para mitigar la crisis, entre ellas la reducción de pérdidas de agua —que actualmente alcanzan cerca del 50%— y la rehabilitación integral de la planta de Chilibre.
También advirtió que la entrada en operación del anillo hidráulico del este podría agravar la situación si no se cuenta con suficiente producción de agua, especialmente ante los retrasos del proyecto de la planta de Gamboa, ya que esta fue diseñada para entrar a trabajar conjuntamente con el anillo hidráulico este.
En tanto, en el área del interior del país, Cano recomendó atender las bombas de respaldo.
"Si se te quema una bomba, por ejemplo, en la estación de agua cruda, no vas a dejar de producir o vas a producir la mitad porque se te dañó una bomba. La mayoría de las bombas de respaldo están dañadas. Y de ahí en adelante, usted tiene que entrar a las intervenciones de las potabilizadoras para que sean eficientes y estén produciendo lo que realmente tiene que hacerse y suplir la demanda de la población", sugirió.
Los especialistas advirtieron que el tiempo de diagnósticos ya pasó y que el país enfrenta una “brecha” significativa en inversión y gestión, que requerirá decisiones estructurales para garantizar el acceso al agua potable a largo plazo.
“El tema hídrico tiene que ser un tema de seguridad nacional”, subrayó Cano, al insistir en la necesidad de una visión integral que abarque desde la protección de cuencas hasta la distribución y el saneamiento.
Ambos especialistas coincidieron en que el problema del agua debe abordarse como un asunto estratégico para el país.
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