'Me encomendé a Dios y salí a trabajar': residentes de Paso Blanco viven con miedo tras fuga masiva de La Joyita

Comerciantes y residentes de Paso Blanco número uno, comunidad aledaña al centro penitenciario La Joya, intentan retomar su rutina tras la fuga masiva de privados de libertad registrada el lunes.

Comunidad de Paso Blanco entre el temor y la necesidad de trabajar tras evasión masiva de La Joya / Redacción de TVN Noticias

A tres días de la evasión más grande registrada en La Joyita, el mayor centro penitenciario del país, la cotidianidad intenta abrirse paso en Paso Blanco número uno. Los negocios volvieron a abrir, los transportistas retomaron sus rutas y los residentes salieron a trabajar, pero el miedo no ha desaparecido.

"Me encomendé a Dios y salí porque hay que trabajar", resumió la señora Olga, residente de la comunidad desde hace 25 años y dueña de una pequeña fonda. El martes no pudo ir a su negocio. El miércoles tampoco. Este jueves se animó, pero pidió que la fueran a buscar a su casa. La razón: la misma mañana habían capturado a uno de los evadidos en un retén cercano.

  • Olga dice que convivir al lado del Complejo Penitenciario La Joya siempre fue "tranquilo hasta ahora". No es la primera evasión que enfrenta la comunidad, pero sí la de mayor escala. "Se evadía uno, dos, pero no así", señaló.

Rumores, cierres y puertas trancadas

En la Panadería y Dulcería El Imaris, el dependiente Inés Quintero contó que el lunes colocaron un portón de hierro y atendieron a los clientes desde afuera. La noche del miércoles fue especialmente tensa: circuló información de que siete privados de libertad estarían merodeando por la comunidad de Juan Gil, en la Mesa de San Martín, zona a la que se llega a pie desde La Joyita internándose por el monte.

"Lo que hicimos fue cerrar las puertas, trancarlas bien con llave y no dejar salir al niño", relató Inés, quien reside precisamente en Juan Gil. "Uno se siente inseguro con los niños, la familia", agregó.

Un problema que se suma: sin señal en emergencias

La evasión expuso además una vulnerabilidad que los residentes de Paso Blanco arrastran hace tiempo: la falta de cobertura móvil en sectores de la comunidad, especialmente en las zonas de invasión.

"Si no vives con Wi-Fi, no tienes señal. Tienes que salir hasta acá afuera para buscar una llamada", explicó uno de los residentes consultados durante el recorrido. Contó que en una emergencia médica de su padrastro no pudo contactar a una ambulancia por este motivo.

La situación plantea una pregunta concreta: en una comunidad que vive al lado de la cárcel más grande del país, ¿qué pasa cuando ocurre una emergencia y no hay forma de comunicarse?

Información de Fabio Caballero

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