Corazón de Madre
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Boquete es tierra fértil y de vocación agrícola.
El trabajo del campo, el café de altura y la producción local siguen siendo parte esencial de la economía y la identidad de la región.
En las montañas de Boquete también se cultivan valores. La Granjerita es una finca libre de pesticidas y químicos, donde el trabajo del campo se convierte en una experiencia educativa que conecta a las familias con la tierra.
Lourdes Guerra Suárez, fundadora de la finca agroturística "La Granjerita", destacó que uno de los principales retos es que los jóvenes se motiven a volver al campo, a sembrar, para recuperar el sector primario de nuestro país.
"Estas plantitas que tenemos aquí, que son, mira, acá solamente tienen abejas que están polinizando, son el tomatillo mexicano que se utiliza mucho para hacer la salsa verde de los chilaquiles. Entonces, ¿qué hacemos? Nosotros no vamos a botar esta semilla. Vamos a sacar esta plantita y la vamos a resembrar en otra área de la finca, pero no vamos a botarla", explica Lourdes.
Sobre el manejo en el control de insectos, detalló que en su finca no se elimina por completo, sino que se controlan las poblaciones.
"Nosotros aquí hacemos aplicaciones que son verdes o sostenibles nuevamente. Eso quiere decir que si yo aplico algo para controlar un insecto, voy a bajar población, no lo voy a eliminar por completo porque yo necesito cosechar y ellos necesitan comer también", indicó.
Manlio Cuevas, uno de los guías turísticos, señaló que, como prácticas sostenibles en La Granjerita, se reutiliza toda la materia orgánica, es decir, todo lo que podría ser en una finca un desecho o una basura.
"Es importante entender que todo esto puede ser energía que nos puede funcionar para nuestra finca y a la vez, pues reutilizamos y ayudamos al sistema, a no agotarlo, no destruirlo, y esa es una de las claves de la finca", remarcó.
Lourdes exhortó al consumidor final a buscar siempre el producto nacional. "Aquí hay productores y hay un excelente producto aquí en Panamá. No desperdiciemos lo que tenemos en nuestras propias tierras y busquemos ese producto que es tan valioso para nosotros", añadió.
Cuevas destacó que la finca "es una experiencia que no tienen muchas personas y esa conexión entre las plantas y los humanos es lo que tratamos de impulsar aquí, enseñarles, crear empatía, y es clave para que las personas tengan un tour divertido o entretenido".
Para Lourdes Guerra Suárez, fundadora de La Granjerita, trabajar el campo es honrar la herencia familiar y sembrar futuro. Un proyecto que apuesta por la seguridad alimentaria del país y demuestra que educar, cuidar la tierra y amar lo que se hace también es sembrar esperanza.
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