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El presidente de la República, José Raúl Mulino, afirmó que Panamá no mantiene un conflicto con China, pese a las tensiones surgidas tras el fin de la concesión con Panama Ports Company y la posterior asunción del control de los puertos por parte del Estado.
Durante su conferencia semanal, el mandatario calificó la situación como “un tema complejo y escabroso”, y explicó que el Gobierno panameño ha presentado reiteradas quejas ante las autoridades chinas, en medio de un contexto internacional marcado por tensiones comerciales debido a la retención de buques de bandera panameña en puertos chinos.
Mulino defendió la decisión de recuperar los puertos, señalando que respondió al cumplimiento del fallo de la Corte Suprema de Justicia de Panamá.
El jefe del Ejecutivo indicó que su administración se preparó durante un año para distintos escenarios, lo que permitió actuar de forma inmediata una vez se concretó la salida de la empresa. Aseguró además que actualmente las terminales continúan operando con normalidad.
El mandatario reconoció que la situación ha generado fricciones, pero insistió en que no se trata de un problema bilateral directo con China, sino de un escenario influido por factores externos.
Este es un problema coyuntural que se usa una situación que no quieren entender para achacarnos a nosotros temas que tampoco son ciertos”, expresó.
Mulino reveló que recibió una comunicación de “altísimo nivel” del gobierno chino, a través de su embajadora en Panamá, en la que se reconoce que la controversia será dirimida en tribunales arbitrales en Nueva York.
Según explicó, tanto la empresa como el Estado panameño presentarán sus argumentos y pruebas en ese proceso. “Admiten que es una controversia que se está llevando adelante en los tribunales arbitrales… donde ambas partes se están defendiendo”, indicó.
El presidente también atribuyó el contexto actual a la disputa entre grandes potencias. “Nosotros estamos como en una marea que nos lleva producto de un problema de dos grandes, Estados Unidos con China”, afirmó.
En ese sentido, reiteró que la decisión sobre los puertos no responde a presiones externas, sino al cumplimiento de la ley panameña.
Mulino subrayó que no tiene interés en escalar la situación diplomática con el país asiático y destacó como positivo el mensaje recibido desde China para mantener una relación más estable.
“En lo que a mí respecta, no tengo ningún interés de escalar este problema con China… para eso están los dos procesos de arbitraje”, subrayó.
Para conocer las motivaciones de las retenciones, el mandatario había detallado que a principios de abril, el director de Marina Mercante, Ramón Franco, viajó a China a solicitar los informes correspondientes.
Sobre este tema, el mandatario detalló que sí es cierto que han aumentado las detenciones de buques con bandera panameña, pero que no se trata de una situación "normal" y aseguró que se trata de un trasfondo político.
Los otros registros que compiten con Panamá tienen detenciones muy por debajo de las panameñas. Eso no es casual, no es fortuito, eso lleva intrínseco un mensaje político", apuntó.
No obstante, reconoció que se trata de reglas internacionales con las que cuentan todos los países para que los barcos atraquen en puertos contando con todos los implementos de seguridad y hasta que no cumplan, no se da el permiso de zarpe.
"Siempre se dan detenciones, no es que antes no se detenían buques panameños, tanto en puertos chinos, Europa, Estados Unidos, incluso aquí en Panamá", enfatizó.
Detalló que ha recibido mucha preocupación por parte del sector, y por ello buscan prevenir que no abandonen el registro panameño.
Yo no quiero que esto escale por un conflicto geopolítico, que nos usen ahora a nuestras naves de bandera panameña para tratar de meter presión", precisó.
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