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La Colorada, Los Santos/Tras el devastador terremoto de magnitud 7,5 que sacudió a Panamá el pasado viernes 9 de octubre, el panorama en el interior del país revela la verdadera magnitud del desastre.
Este domingo 11 de octubre, en la comunidad de La Colorada, provincia de Los Santos, sus habitantes intentan asimilar las secuelas de un evento que dejó a la mayoría de las familias sin un techo seguro.
El representante del corregimiento de La Colorada, José Benjamín Cárdenas, quien también perdió su residencia durante el sismo, explicó los esfuerzos que han realizado para levantar el informe sobre los daños estructurales en la zona.
"Nos solicitaron que, por favor, les apoyáramos en el levantamiento del informe de la cantidad de casas afectadas. Nosotros iniciamos, gracias a Dios y a nuestra gente aquí en La Colorada, siempre muy voluntarios a apoyar, muy solidarios... armamos grupos por sectores para ir haciendo el levantamiento del estado real de las viviendas", destacó Cárdenas.
El representante advirtió sobre el peligro invisible de muchas estructuras que parecen mantenerse en pie a simple vista, pero que por dentro se desplomaron.
"Hay una gran cantidad de casas destruidas que no son habitables. Hay otras que, si usted pasa en la vía, cree que es la casa también, pero cuando usted se acerca, está totalmente destruida. Aquí hay muchas casas de techo de tejas y la teja quedó totalmente en el suelo... Grietas en las paredes, eso en fin, ha sido algo muy desesperante en nuestro corregimiento; como usted le dijo, yo también soy afectado aquí", relató la autoridad local.
Los estragos del sismo en Los Santos no se limitan a las residencias particulares. Edificaciones esenciales de la comunidad rural sufrieron afectaciones de consideración.
"Aquí no hubo más desgracia, gracias a Dios, porque aquí las casas son dispersas. Estamos en el campo, no hay edificios grandes, mire cómo está la iglesia, si puede pasar por ahí, el centro de salud...", señaló el representante al describir el impacto visual en el pueblo.
A esta crisis se suma la interrupción de los servicios de electricidad y la escasez de agua potable causada por el rompimiento de las redes de distribución subterráneas.
"También hemos tenido una gran problemática con el agua, suministro de la luz... Tenemos alrededor de 10 juntas administradoras de agua y cada una ha tenido su problema; la tubería, a motivo del sismo, se ha ido desprendiendo, hay rotura y hay que ir buscando por dónde es. Le digo que esto sí ha sido algo serio", explicó Cárdenas.
Ante la falta de infraestructura para albergar a los damnificados, varias familias se han visto obligadas a permanecer en áreas abiertas y patios. Mientras la ayuda del despacho de la primera dama y centros de acopio en Las Tablas empieza a movilizarse, la propia población ha tomado la iniciativa para coordinar la asistencia humanitaria y la donación de insumos entre amigos, familiares y autoridades de otros corregimientos.
Con información de Meredith Serracín.