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Ciudad de Panamá, Panamá/El proyecto de ampliación de tramos en la vía España y el plan de recuperación de espacios en Calle 50 reabrieron el debate sobre el futuro urbano de la capital. Para el arquitecto urbanista Álvaro Uribe, el problema de fondo no es la falta de carriles, sino el modelo de ciudad que se ha construido durante más de un siglo.
Durante una entrevista en Noticias AM, Uribe sostuvo que la ciudad de Panamá enfrenta una crisis estructural derivada de su diseño longitudinal y de baja densidad, con muy pocas calles interconectadas. “Tenemos una ciudad alargada, lineal, con muy pocas vías estructurales. Una calle va al oeste, otra al este, otra al norte y ahí se cuelga todo el crecimiento”, explicó.
El especialista recordó que la dificultad para abrir nuevas calles no es reciente. Desde 1912 ya se advertía que la expansión urbana estaba limitada por fincas privadas cuyos propietarios no cedían terrenos para servidumbres. Esa lógica, afirmó, se ha mantenido hasta hoy, generando una red vial insuficiente para la cantidad de habitantes y vehículos.
En ese contexto, cuestionó la ampliación de la Vía España como solución a la congestión. A su juicio, expandir carriles incentiva el uso del automóvil, una alternativa que calificó como “suicida” para una ciudad con recursos limitados y espacio reducido.
“El problema no es la calle, es el espacio público en general. La calle es del peatón. Todos andamos a pie en algún momento. No podemos seguir diseñando la ciudad solo para que pasen carros”, enfatizó.
Uribe defendió la expansión del Metro de Panamá como la alternativa más efectiva y sostenible a largo plazo. Señaló que la red proyectada, que contempla nuevas líneas como la Línea 5, debería concentrar los esfuerzos técnicos y financieros del Estado. En su visión, los sistemas de buses deben funcionar como alimentadores del metro y no duplicar funciones en corredores donde el espacio es limitado.
El urbanista también subrayó la necesidad de fortalecer la planificación municipal. Aunque la Ley 6 de Ordenamiento Territorial otorga competencias a los municipios desde hace dos décadas, considera que aún faltan instrumentos y autonomía financiera para garantizar continuidad en los planes urbanos más allá de los cambios de gobierno.
“La ciudad no funciona con plazos políticos, sino con tiempos largos”, afirmó, al advertir que cada administración impulsa proyectos distintos sin una visión sostenida de desarrollo.
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En cuanto al crecimiento urbano, destacó que uno de los pocos planes estructurados es el del área canalera, donde la tierra sigue siendo pública y permitiría aplicar modelos de desarrollo más controlados. Sin embargo, criticó que en zonas como Amador se estén replicando esquemas inmobiliarios tradicionales que, en su opinión, sacrifican calidad urbana por rentabilidad.
Finalmente, alertó sobre el impacto del desarrollo desregulado en barrios como El Cangrejo, San Francisco, Bella Vista y Betania, donde la sustitución de viviendas por edificios de alta densidad sin una planificación integral está generando presión sobre infraestructuras y servicios.
Para Uribe, el reto no es solo ampliar avenidas, sino replantear el modelo de ciudad, priorizar el transporte colectivo eficiente y recuperar el espacio público como eje central de la vida urbana.
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