Un Bandido Honrado
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Ciudad de Panamá/Mientras la región contiene el aliento ante la movilización militar de Estados Unidos en el Caribe y crea presión a Nicolás Maduro en Venezuela, Panamá se mira en el espejo de sus propios problemas: desde la depuración de sus partidos políticos tradicionales hasta la implementación de mecanismos urgentes para proteger a la infancia de depredadores sexuales.
El programa Radar de este domingo dibujó un panorama de alta tensión geopolítica y desafíos sociales domésticos que no admiten más demoras.
La política panameña intenta sacudirse el polvo de la derrota. Representantes del PRD, Panameñista y Popular coincidieron en que la desconexión con la ciudadanía y el clientelismo los llevaron al borde del abismo.
Leonel Rodríguez Stanziola, de la juventud del PRD, admitió sin ambages el error de cálculo de su colectivo: "Esa derrota del 5 de mayo nos dio una gran lección y nos toca corregir... hubo, podemos calificarlo como una desconexión entre las bases y la dirigencia nacional".
Por su parte, el panameñista Francisco Javier Brea abogó por una oposición que no sea obstruccionista, entendiendo la fragilidad del momento: “Ser oposición no significa ir en todo en contra del gobierno, yo creo que esa es una realidad que nosotros nos toca mirar hacia adelante".
En el plano local, la sociedad panameña da un paso hacia la transparencia judicial con la publicación de la lista de ofensores sexuales, una medida que busca prevenir tragedias irreparables.
La diputada Paulette Thomas defendió la publicidad del registro como una herramienta de defensa legítima para la ciudadanía: "No se trata de que ya cumpliste tu deuda con la sociedad; estamos hablando no de un crimen x... estamos hablando de mancillar la vida de nuestros niños y niñas".
Sin embargo, la psicóloga penitenciaria Melva Stanziola lanzó un balde de agua fría sobre las expectativas de reinserción, exponiendo la precariedad del sistema carcelario, “Panamá no invierte en rehabilitación; Panamá lo que hace es que encierra a la gente, encierra a los técnicos, les limita su trabajo, no les da herramientas y, por lo tanto, cuando ellos salen, salen nuevamente a repetir lo mismo".
La presión de Washington ha alcanzado niveles inéditos. Con una recompensa de 50 millones de dólares por la cabeza del régimen y el despliegue de activos navales, el mensaje es inequívoco. Para la excanciller panameña, Erika Mouynes, las cartas están echadas.
"Cuando uno pone 50 millones de dólares más que presión, ya Estados Unidos está simbolizando quiero un cambio de régimen", dijo Mouynes, advirtiendo que el costo operativo de esta movilización ronda los 500 millones de dólares, lo que indica que no es un simple amago diplomático.
Desde el exilio, el analista Esteban Gerbasi ofreció una lectura cruda detrás de la ofensiva, desmitificando el altruismo: "Ni a Nicolás ni al presidente Trump le importa el pueblo venezolano, al presidente Trump lo que le importa es la estabilidad de la región y la seguridad de este país".
Gerbasi advirtió que la caída de Maduro es solo el primer paso, pues se requerirá una "operación de limpieza" para desmantelar las estructuras de inteligencia extranjera y crimen organizado incrustadas en el país sudamericano.
Con estos escenarios sobre la mesa, la agenda nacional queda marcada por la expectativa ante el desenlace de la crisis venezolana y sus repercusiones en la seguridad regional. En el ámbito interno, el foco se mantiene en la implementación efectiva de la ley de registro de ofensores y en la reestructuración de las dirigencias partidarias, procesos que definirán el panorama político y social de los próximos meses.
Esta nota fue hecha con la asistencia de una inteligencia artificial y revisada por una periodista y un supervisor de información digital.