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Ciudad de Panamá, Panamá/Pocos inventos han cambiado tanto nuestra vida cotidiana como los drones. Los vemos como mortíferos combatientes no tripulados en todas las guerras, pero muy probablemente la mayoría desconoce la gran cantidad de usos beneficiosos que tienen hoy en día.
La tecnología de drones comenzó a expandirse a inicios de la década de 2010.
En Panamá empezó a incorporarse de forma gradual en el sector agropecuario hace poco más de diez años, impulsada por la necesidad de ser más eficiente y competitivo.
Hoy, el tractor y el productor ya no trabajan solos. Los drones son un aliado clave: desde unos 30 metros de altura, un dron de fumigación puede hacer en 15 minutos el trabajo que antes tomaba una jornada completa, incluso operando de noche, algo que antes no era posible.
Durante décadas, el agricultor ha sido el primer expuesto a los agroquímicos utilizados en la fumigación. Isaac Gordon, especialista en tecnología agropecuaria, expresó que la tecnología llegó para quedarse y convertirse en un aliado de los trabajadores del campo; se necesita que la tierra sea trabajada para sembrar y eso solo lo hace la mano del hombre. Estos equipos hacen más competitivo el mercado y se aplican mejores tecnologías.
Estudios de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierten que la exposición prolongada a pesticidas está asociada a enfermedades respiratorias, afecciones en la piel, daños neurológicos e incluso algunos tipos de cáncer.
Con el uso de drones, la fumigación se realiza a distancia, alejando al productor del área de riesgo y reduciendo la exposición humana, mientras la tecnología asume el impacto químico.
Estas imágenes captadas desde un dron muestran una vista aérea de los cultivos, sistemas de riego y trabajadores.
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En la finca de fresas, hortalizas y otros productos de la señora Lourdes Guerra en Boquete, reconoce los beneficios de la tecnología, pero también las limitaciones. “Ya la aplicamos porque es necesario, pero en este negocio también necesitamos la mano de los agricultores.
La tecnología también salva vidas. Sirven para rastrear y localizar personas extraviadas o en sitios de difícil acceso.
También, en una emergencia acuática, un minuto puede marcar la diferencia entre vivir o morir.
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Por eso, el Sinaproc ha incorporado drones acuáticos a sus operaciones de rescate, capaces de llegar en segundos hasta una persona en riesgo.
Estos dispositivos, con capacidad para sostener y arrastrar hasta 300 libras, permiten ganar tiempo crucial mientras los rescatistas completan la maniobra.
También se salvan vidas cuando drones llevan vacunas y sueros contra picadas de serpientes y alacranes desde Chiriquí hasta comunidades aisladas de la comarca Ngäbe-Buglé y otras, reduciendo tiempos de entrega de horas a minutos.
Asimismo, estos equipos tienen numerosos usos científicos aplicables, entre otros, a estudiar y vigilar el medio ambiente, incluida la detección de deforestación, incendios u otros daños, provocados o no por el hombre, minería ilegal y medir con precisión su impacto en la captura de carbono de la atmósfera.
Medio ambiente: monitoreo de ríos y detección de tala o incendios
Logística: transporte rápido de paquetes y suministros urgentes.
Turismo y comunicación: imágenes aéreas para promoción y cobertura noticiosa.
Catastro y planificación: mapeo, topografía y levantamientos territoriales.
Educación e investigación: estudios científicos y formación tecnológica
En la preservación de la seguridad ciudadana, los drones han sido incorporados en los operativos de patrullaje policial. Desde 2025, drones silenciosos y equipados con inteligencia artificial vigilan en tiempo real con cámaras térmicas, lo que contribuye a la prevención de hechos delictivos.
Pero esta tecnología tiene doble filo: las bandas criminales también la usan.
Drones han servido para introducir drogas, armas y contrabando en cárceles; algunos son interceptados, otros logran burlar los controles, abriendo un nuevo frente en la lucha contra el crimen.
“El año pasado se intentaron introducir a las cárceles panameñas unos 800 drones con artículos prohibidos, pero solo el 2% logró ingresar y es por ello que se trabaja en modificar la ley del sistema que pueda elevar las penas a quienes utilicen estos equipos para intentar ingresar a las cárceles”, indicó el director del sistema penitenciario José Torregrosa.
Existe un marco legal que busca garantizar la seguridad aérea, ciudadana y la protección de derechos.
Regulaciones para el uso de drones en Panamá
Es imposible enumerar la cantidad de usos que tienen los drones porque cada día se le suman nuevas aplicaciones que salvan vidas, acortan distancias, facilitan el intercambio de bienes, aumentan las capacidades de la ciencia. Los drones, en buenas manos, incrementan la seguridad ciudadana sirviendo en la lucha.