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El caso judicial por la muerte de Matthew Perry dio un giro decisivo esta semana después de que un tribunal federal de Los Ángeles impusiera una condena de 30 meses de prisión al médico Salvador Plasencia, señalado como una de las principales figuras en la red clandestina que suministró ketamina al actor en las semanas previas a su fallecimiento.
Plasencia, de 44 años, admitió su responsabilidad meses atrás. En su acuerdo de culpabilidad reconoció que, aproximadamente un mes antes del deceso del protagonista de Friends, le vendió ketamina por 4.500 dólares y contrató a otro médico, Mark Chávez, para que administrara las dosis. “Distribuyó 20 frascos de ketamina, pastillas de ketamina y jeringas a Perry y al asistente del actor, Kenneth Iwamasa”, según los documentos judiciales. La Fiscalía aseguró que Plasencia incluso pidió a Chávez continuar con ese esquema de suministro para mantener la demanda del intérprete.
La decisión judicial llega tras un largo proceso en el que el doctor ya había perdido su licencia profesional. Plasencia entregó formalmente su permiso médico de California en septiembre de 2025, meses después de declararse culpable de cuatro cargos de distribución ilegal de ketamina. Durante la audiencia final, conocida por la prensa gracias a Los Angeles Times, se entregó de inmediato para comenzar a cumplir la pena, que también contempla dos años de libertad condicional.
Matthew Perry fue encontrado sin vida el 28 de octubre de 2023 en el jacuzzi de su vivienda. Tenía 54 años. La autopsia determinó que murió por “los efectos agudos de la ketamina”, un dato que abrió una amplia investigación que el Departamento de Justicia de Estados Unidos calificó como parte de una “red delictiva clandestina” dedicada a distribuir grandes cantidades de la sustancia a clientes de alto perfil. En este caso, los fiscales afirmaron que las “graves violaciones de la confianza y el abandono de su juramento de ‘no hacer daño’ por parte del médico contribuyeron indudablemente al perjuicio sufrido por el Sr. Perry”.
La defensa había solicitado una sentencia considerablemente más leve: tres años de libertad condicional supervisada. Argumentaron que Plasencia ya había enfrentado consecuencias devastadoras, entre ellas la pérdida de su carrera, su clínica y su reputación. Pero la jueza no dio lugar a esa petición.
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La dimensión emocional del caso quedó evidenciada en la declaración de impacto presentada esta semana por Suzanne Perry y Keith Morrison, madre y padrastro del actor. Ambos señalaron al médico como “uno de los más culpables de todos”. “La recuperación de Matthew dependía de que usted dijera NO”, escribieron. Y añadieron una pregunta que resonó entre los presentes en la sala: “¿Un doctor que dedica su vida a ayudar a los demás? ¿Tus motivos? No los imaginamos”.
Plasencia no es el único involucrado. También esperan sentencia Mark Chávez; dos exasistentes del actor, entre ellos Kenneth Iwamasa; y la narcotraficante Jasveen Sangha, conocida como “la reina de la ketamina”, quien en agosto aceptó su culpabilidad por la muerte de Perry.
El protagonista de Friends, recordado mundialmente por su interpretación de Chandler Bing, había hablado abiertamente de su lucha contra las adicciones. En su libro Friends, Lovers, and the Big Terrible Thing: A Memoir (2022), relató con crudeza las batallas personales que marcaron su vida. Su muerte, y ahora la condena de quienes lo rodeaban, reabren un debate urgente sobre la responsabilidad médica, la vulnerabilidad de los pacientes y el acceso ilícito a sustancias peligrosas en la industria del entretenimiento.