Las diferencias fiscales entre los países de Centroamérica: ¿Qué dice la CEPAL y dónde está Panamá?

El informe analiza las finanzas públicas de la región durante el año 2025. El documento examina la heterogeneidad económica, destacando una relativa estabilidad fiscal en América Latina frente a un deterioro del déficit y los ingresos en el Caribe.

Ciudad de Panamá / TVN Noticias

Los países de Centroamérica mantienen marcadas diferencias en la manera en que administran su deuda pública, situación que influye directamente en su estabilidad económica y en la capacidad de responder ante crisis financieras internacionales, según el más reciente informe fiscal elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

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El análisis regional revela que Costa Rica figura entre las economías con una estructura de financiamiento más equilibrada, mientras que El Salvador y Panamá muestran una mayor dependencia de acreedores internacionales, aumentando así su exposición a factores externos como el alza de tasas de interés, la volatilidad cambiaria y las condiciones de los mercados globales.

En el caso costarricense, el reporte señala que el 74% de las obligaciones estatales está concentrado en acreedores nacionales. Además, dos tercios de la deuda se mantienen en moneda local, lo que reduce el impacto de posibles fluctuaciones del dólar y fortalece el manejo fiscal del país.

El documento también destaca que la deuda de los gobiernos locales en Costa Rica se mantiene alrededor del 2% del Producto Interno Bruto, reflejando una política considerada moderada en el crecimiento de los compromisos financieros subnacionales.

Por otro lado, El Salvador presenta un panorama distinto. El 68% de la deuda del gobierno central se encuentra en manos de acreedores extranjeros, mientras que solo el 32% corresponde a financiamiento interno. Esta composición coloca al país en una posición más vulnerable frente a cambios bruscos en el entorno financiero internacional.

¿Cómo está Panamá?

Panamá registra una de las mayores participaciones de deuda externa en la región, con un 82% de sus compromisos vinculados a acreedores internacionales. Sin embargo, el informe subraya que el 89% de esa deuda está denominada en moneda nacional, aspecto que ayuda a reducir parcialmente los riesgos asociados a variaciones en el tipo de cambio.

No obstante, el país registró una mejora significativa en su balance fiscal, reduciendo su déficit global del -7,6% al -5,2% del PIB entre 2024 y 2025. Sus ingresos se vieron impulsados por ganancias de capital extraordinarias derivadas de la venta de valores, vinculado a una intensa actividad de fusiones y adquisiciones en los sectores financiero, industrial y automotor. Se registró un crecimiento en la recaudación retenida en planillas salariales, impulsado por una mayor fiscalización de los empleadores.

En comparación con otros países analizados, Panamá presenta indicadores de cumplimiento relativamente positivos, aunque con brechas internas:

  • Tasa de Incumplimiento: En 2023, la tasa de incumplimiento global fue del 17%, la segunda más baja de la muestra analizada por la CEPAL.
  • Brecha Tributaria: El impacto fiscal de este incumplimiento equivale al 0,43% del PIB. Esta brecha ha venido reduciéndose desde el 0,71% registrado en 2018.
  • Desigualdad por tipo de contribuyente: Existe una brecha enorme entre asalariados e independientes. Mientras que el incumplimiento entre asalariados y jubilados es de solo el 11%, en el segmento de los trabajadores independientes asciende al 77%.

El resto de Centroamérica

La evaluación regional también muestra que Guatemala mantiene una estructura más diversificada, con el 55% de la deuda en manos de acreedores internos y el 45% en externos, lo que le permite conservar mayor margen de flexibilidad financiera.

En Honduras, la distribución es relativamente equilibrada: el 52% de la deuda corresponde a financiamiento internacional y el 48% a fuentes nacionales. No obstante, el 63% de sus obligaciones está denominado en moneda extranjera, incrementando la exposición a la volatilidad de los mercados internacionales.

El informe ubica a Nicaragua como el país centroamericano con mayor dependencia del financiamiento externo. Según los datos analizados, el 95% de su deuda pública está en manos de acreedores internacionales y apenas el 5% corresponde a financiamiento interno, lo que eleva significativamente los riesgos ante eventuales crisis económicas globales.

La CEPAL advierte que la sostenibilidad fiscal en Centroamérica dependerá de la capacidad de los gobiernos para diversificar sus fuentes de financiamiento, fortalecer las políticas fiscales y reducir la dependencia de mercados externos en un contexto económico cada vez más incierto.

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