María la Caprichosa
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Ciudad de Panamá/La pérdida espontánea de la memoria y la desorientación en el tiempo, el lugar o incluso respecto a las personas son algunas de las señales a las que se debe prestar atención ante la posibilidad de un trastorno neurocognitivo.
Especialistas destacan que, aunque no todos los factores de riesgo pueden modificarse, mantener hábitos de vida saludables puede contribuir a reducir algunos de ellos y favorecer la salud cerebral.
La directora de Salud Mental de la Caja de Seguro Social (CSS), Jazmín Cedeño, explicó que adoptar una vida activa, realizar ejercicio físico, reducir el consumo de alcohol y tabaco puede ayudar a disminuir factores cardiovasculares relacionados con el desarrollo de trastornos neurocognitivos.
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“Tener un estilo de vida saludable, hacer ejercicio, reducir el consumo de alcohol y del tabaquismo, disminuye los factores cardiovasculares porque son los factores que predisponen a desarrollar los trastornos neurocognitivos”, señaló Cedeño.
Sin embargo, cuando aparecen señales como cambios importantes en la memoria o episodios de desorientación, resulta importante prestar atención y buscar una evaluación profesional que permita determinar sus causas.
El impacto de estas condiciones no se limita a quien recibe un diagnóstico. Las rutinas familiares también pueden cambiar, especialmente cuando la persona requiere apoyo constante para realizar diferentes actividades de la vida diaria.
En este contexto, Panamá ha implementado un Plan Nacional para el Abordaje de la Demencia, que contempla no solo la atención de los pacientes, sino también el acompañamiento de familiares y cuidadores.
La especialista en salud mental del Ministerio de Salud (Minsa), Aldacira de Bradshaw, destacó la importancia de que los cuidadores también tengan espacios para atender su propio bienestar.
“El cuidador siempre tiene que tener por lo menos un día para poder hacer salud mental. Siempre se debe involucrar a todo el grupo familiar, porque esto se debe delegar en algunos un día a la semana para que se preocupen también”, explicó.
La estrategia busca que el cuidado no recaiga exclusivamente sobre una persona, sino que exista una participación de los distintos integrantes de la familia para distribuir las responsabilidades y reducir la carga que puede generar el acompañamiento de un paciente con demencia.
El ministro de Salud, Fernando Boyd, también se refirió al impacto que estas enfermedades tienen en el entorno de quienes las padecen.
“Es una realidad que transforma la vida de quien lo padece y de todo su entorno familiar”, manifestó.
Como parte de la estrategia nacional, se plantea además que las entidades del sector sanitario garanticen servicios para el diagnóstico, tratamiento y seguimiento continuo de enfermedades progresivas como el Alzheimer y otros tipos de demencia.
La atención temprana, el seguimiento médico y el acompañamiento a las familias forman parte de un abordaje integral frente a estas condiciones, mientras que la promoción de estilos de vida saludables busca contribuir a la reducción de algunos factores de riesgo modificables.
Con información de Kayra Saldaña