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Bad Bunny fue el encargado de protagonizar uno de los intermedios más comentados de todos los tiempos, convirtiendo el escenario en una explosión de identidad puertorriqueña, música latina y orgullo cultural, acompañado por invitados de talla mundial como Ricky Martin y Lady Gaga.
Durante 13 minutos, el artista logró condensar una década de carrera, fusionando reguetón, salsa, pop y mensaje social en una puesta en escena ambiciosa y cargada de simbolismo. Desde el primer segundo, el espectáculo dejó claro su objetivo: mostrar las raíces del Caribe ante una audiencia global de millones de espectadores.
El show arrancó con “Tití Me Preguntó”, tema que desató la euforia inmediata en el estadio. A partir de ahí, Bad Bunny enlazó una serie de éxitos que marcaron distintas etapas de su trayectoria, entre ellos “Perreo Sola”, “Baile Inolvidable”, “Me Porto Bonito”, “Dákiti” y “Nueva Yol”, logrando una narrativa musical que conectó pasado y presente.
Uno de los elementos más impactantes del espectáculo fue la escenografía. La cancha se transformó en un laberinto que representaba la cultura de Puerto Rico, con referencias visuales a la vida cotidiana de la isla y la inclusión de “La Casita”, símbolo que Bad Bunny ya había popularizado durante su gira Debí Tirar Más Fotos. Este espacio no solo fue decorativo, sino un punto clave del show, ya que allí se reunieron numerosas celebridades.
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Entre los famosos que pudieron verse dentro de la “casita” estuvieron Pedro Pascal, Cardi B, Kendall Jenner, Karol G, Jessica Alba, entre otros. Mientras tanto, Bad Bunny incluso se subió sobre la estructura para interpretar canciones como “Yo perreo sola”, “Eo” y “Voy a llevarte pa PR”, reforzando la conexión entre música, espectáculo y comunidad.
Las sorpresas musicales elevaron aún más el impacto del show. En un giro inesperado, Lady Gaga apareció en escena luciendo un vestido largo color azul cielo y ofreció una interpretación especial de “Die With a Smile”, su éxito junto a Bruno Mars, adaptado a una versión salsa que desató ovaciones. La cantante, que venía de una destacada participación en los Premios Grammy, ya había mostrado su admiración por Bad Bunny días antes del evento.
Lejos de ser una aparición aislada, Gaga se integró plenamente al espectáculo. Tras su interpretación, ambos artistas comenzaron a bailar “Baile Inolvidable”, uno de los temas más recientes del puertorriqueño, generando uno de los momentos más virales del medio tiempo.
Minutos después, cuando el público aún celebraba esa colaboración, llegó otra gran sorpresa. Ricky Martin apareció en escena mientras sonaba “Nueva Yol”, interpretando un fragmento de “Lo que le pasó a Hawaii”, canción incluida en el álbum Debí Tirar Más Fotos. El tema tiene un fuerte contenido social y político, ya que aborda la privatización de recursos y la lucha por la identidad puertorriqueña, estableciendo un paralelismo con lo ocurrido en Hawái.
El vestuario de Bad Bunny también fue parte del mensaje. El artista optó por un traje sastre completamente blanco, acompañado de corbata y guantes, una elección monocromática que reforzó la estética elegante y simbólica del espectáculo.
Aunque algunos seguidores ya especulaban sobre la presencia de Gaga y Martin debido a filtraciones de ensayos, la ejecución final superó expectativas. Ambos artistas habían manifestado recientemente su respeto por Bad Bunny: Ricky Martin lo hizo a través de un artículo publicado en El Nuevo Día, y Lady Gaga durante la última edición de los Grammy, donde el boricua hizo historia al ganar el premio a Mejor Álbum del Año.
Con este show, Bad Bunny no solo cumplió su promesa de representar sus raíces, sino que elevó la cultura latina al escenario más visto del mundo, entregando un espectáculo que ya compite entre los mejores medio tiempos en la historia del Super Bowl.