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Los productores de arroz de Panamá advirtieron que las condiciones climáticas previstas para los próximos meses ya están influyendo en la planificación agrícola nacional, situación que ha provocado una disminución en las áreas sembradas y llevó a la aprobación de importaciones para garantizar el abastecimiento del grano en el país.
Omar Spiegel, presidente de la Federación de Asociaciones de Productores de Arroz de Panamá, explicó que la situación fue analizada recientemente durante una reunión de la cadena agroalimentaria, organismo legalmente facultado para tomar decisiones relacionadas con las importaciones de productos agrícolas.
Durante el encuentro, la Dirección Nacional de Agricultura presentó un balance del avance de la siembra de arroz y una comparación con los registros históricos de años anteriores para evaluar el comportamiento de la producción.
Según indicó Spiegel, los resultados muestran una disminución aproximada de 2,500 hectáreas respecto a los niveles habituales de siembra, lo que reducirá el aporte de producción previsto para los meses de julio, agosto y septiembre.
El representante de los arroceros explicó que esta reducción llevó a la cadena agroalimentaria a tomar una decisión preventiva para asegurar el abastecimiento nacional ante los posibles efectos del fenómeno de El Niño sobre los cultivos.
Detalló que los análisis basados en información oficial indicaban inicialmente una necesidad de importar 250 mil quintales de arroz. Sin embargo, considerando el riesgo de que algunas áreas sembradas puedan verse afectadas por las condiciones climáticas, se aprobó una cantidad mayor.
"Los datos arrojaban que hacían falta 250 mil quintales, nosotros aprobamos 786 mil quintales", explicó.
Spiegel precisó que la medida busca garantizar la seguridad alimentaria del país en caso de que se produzcan afectaciones adicionales en los campos de cultivo.
No obstante, advirtió que las importaciones deben mantenerse dentro de niveles técnicamente justificados para evitar consecuencias negativas sobre el mercado nacional.
Explicó que cuando ingresan volúmenes superiores a los requeridos por la demanda interna, los precios se deprimen y los productores terminan absorbiendo las pérdidas.
"Es importante que se busquen balances, que no haga falta el grano en el país, pero sobre todo tampoco que se inunde el mercado de producto importado", afirmó.
Según el productor, Panamá mantiene inventarios cercanos a 3 millones de quintales de arroz, volumen que, según los cálculos del sector, permitirá cubrir la demanda nacional hasta finales de septiembre.
A la vez, las cosechas correspondientes a julio, agosto y parte de septiembre comenzarán a incorporarse gradualmente al mercado para garantizar la continuidad del suministro. Spiegel destacó que este proceso de empalme entre inventarios y nuevas cosechas se ha realizado durante años y ha permitido mantener el abastecimiento del país.
"Panamá nunca se ha quedado sin arroz", aseguró.
Sin embargo, señaló que será necesario continuar monitoreando el comportamiento de los cultivos y las condiciones meteorológicas para determinar si se requieren nuevas medidas.
En caso de registrarse afectaciones importantes por factores climáticos, indicó que la cadena agroalimentaria deberá reunirse nuevamente para evaluar la situación.
Respecto a las importaciones ya aprobadas, explicó que aún deben ingresar al país 786 mil quintales autorizados por desabastecimiento, además de 214 mil quintales contemplados dentro de los compromisos establecidos en acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
En total, el volumen pendiente de ingreso asciende a aproximadamente un millón de quintales.
Los productores solicitaron que el proceso se realice de forma ordenada y antes del período fuerte de cosecha nacional para evitar afectaciones a la comercialización del arroz panameño.
"Le pedimos al ministro que levante hoy esta convocatoria para que no llegue en época de cosecha y entorpezca la salida del arroz de los campos a los molinos", indicó.
Sobre el impacto del fenómeno de El Niño en la actividad agrícola, Spiegel explicó que tradicionalmente las siembras comienzan entre abril y mayo, aunque algunos productores inician desde abril.
No obstante, destacó que actualmente los agricultores cuentan con mayor acceso a información climática y herramientas tecnológicas que les permiten planificar mejor sus decisiones productivas.
Según explicó, en años anteriores los productores conocían la existencia de fenómenos climáticos como El Niño, pero no disponían de información detallada sobre sus efectos en la distribución de las lluvias ni sobre los posibles impactos en las distintas regiones productoras.
Actualmente, esa información permite reorganizar los calendarios agrícolas para reducir riesgos y minimizar pérdidas.
Como resultado, algunas áreas que normalmente se siembran durante la primera etapa del ciclo agrícola, entre abril y junio, han sido reprogramadas para meses posteriores con mejores perspectivas de precipitación.
Spiegel aclaró que esto no significa que esas hectáreas dejarán de sembrarse, sino que serán cultivadas más adelante para aprovechar condiciones más favorables.
El dirigente señaló que algunas de estas siembras podrían trasladarse hacia los meses de junio, julio, agosto y septiembre, especialmente en las regiones donde los pronósticos indican una reducción de lluvias.
Sin embargo, evitó realizar proyecciones sobre la próxima temporada agrícola más allá de los escenarios actualmente disponibles, argumentando que los pronósticos climáticos se actualizan periódicamente.
En ese sentido, recomendó a los productores mantenerse atentos a los informes emitidos por el Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (Imhpa) y tomar decisiones sustentadas en información técnica.
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