Sueños Robados
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Ciudad de Panamá/La final del Concurso Nacional de Oratoria 2025 se celebró este domingo 23 de noviembre, consolidándose como una de las actividades educativas y culturales más emblemáticas del país. Por casi dos décadas, este certamen ha impulsado el talento, el liderazgo y la conciencia cívica de miles de jóvenes panameños.
Este año, los estudiantes enfrentaron un tema particularmente complejo: “Alfabetización constitucional: el poder transformador de la juventud en la construcción de una nueva Constitución para el Panamá que soñamos”. De más de 4 mil inscritos, solo 15 lograron avanzar a la gran final.
La estudiante Sofía Araujo se alzó con el primer lugar en esta edición. Explicó que, más allá de dominar la técnica, el concurso la llevó a un proceso de crecimiento personal que la marcó profundamente.
“Me llevo un crecimiento personal inigualable… salí como una persona totalmente diferente al momento en el cual inició el proceso de preparación", expresó.
Araujo detalló que la preparación se extendió durante 43 días, período en el que los finalistas convivieron en un hotel alejados de sus familias, trabajando de forma intensiva con docentes, asesores y facilitadores. Durante ese tiempo asistieron a clases, talleres, visitas a benefactores y otras actividades diseñadas para fortalecer su proyección escénica, su capacidad de análisis y su liderazgo.
El segundo lugar lo obtuvo Eduardo Valdera, quien reconoció que inicialmente el tema lo tomó por sorpresa debido a su complejidad.
Entre sus palabras más importantes expresó: “Yo no sabía ni qué era eso, la verdad… pensé hasta en no inscribirme por la dificultad del tema, pero decidí hacerlo porque era un reto.”
Tras semanas de estudio e investigación, destacó que su visión sobre el país cambió por completo. Señaló la importancia de no postergar las transformaciones que Panamá necesita y reflexionó sobre el rol de la juventud en este proceso.
El tercer puesto, Ricardo Hendrick, resaltó el papel crucial del equipo académico durante la preparación. Explicó que los profesores no solo acompañaron el proceso técnico, sino también el emocional y psicológico durante los 43 días de convivencia. Subrayó el sacrificio y entrega del cuerpo docente, que incluso restó horas de descanso para asegurar la mejor preparación de los finalistas.
Antes de finalizar, los otros finalistas compartieron mensajes dirigidos a los jóvenes interesados en competir en próximas ediciones. Juan Monterrey, uno de los participantes, llamó a no rendirse, recordando que varios finalistas no clasificaron en su primer intento.
Su mensaje central quedó reflejado en una de sus frases: “Nosotros no nos vamos siendo 15 finalistas, nos vamos siendo 15 hermanos… hay que atreverse, hay que intentarlo.”
Los finalistas coincidieron en que el concurso transforma, abre oportunidades y fomenta habilidades esenciales como la comunicación, el liderazgo y el pensamiento crítico.
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