Obesidad, órganos enfermos y cáncer: una relación que va más allá de la apariencia física

Uno de los órganos más comprometidos es el hígado. El especialista explicó que el azúcar no utilizada como energía se transforma en triglicéridos, los cuales se acumulan en el abdomen y el hígado, afectando su función de desintoxicación y provocando inflamación generalizada.

El vínculo entre obesidad, órganos dañados y cáncer

Ciudad de Panamá, Panamá/En el marco del Día Mundial de la Obesidad, las autoridades de salud advirtieron que el sobrepeso y la obesidad se han convertido en una crisis sanitaria en Panamá, con impactos directos en la población adulta e infantil.

Las cifras oficiales revelan que el problema ya no se limita a hábitos individuales, sino que responde a un patrón que comienza desde edades tempranas y se arrastra hasta la vida adulta.

El doctor Jorge Jesús Rodríguez, del área de promoción de la salud del Ministerio de Salud (Minsa), explicó que el 71 % de la población panameña presenta problemas de sobrepeso u obesidad, cifra que, traducida a números enteros, equivale a más de 2 millones de personas.

Aún más preocupante, señaló, es que esta condición ya se observa en la niñez con un 33 % de prevalencia, donde uno de cada tres niños enfrenta exceso de peso, lo que incrementa el riesgo de enfermedades crónicas a largo plazo.

Rodríguez detalló que la obesidad afecta progresivamente el funcionamiento de los órganos, deteriorando el corazón, los riñones, los pulmones, el sistema músculo-esquelético y el hígado. Indicó que el aumento de grasa corporal genera inflamación constante, pérdida de masa muscular y envejecimiento prematuro, condiciones que abren la puerta a padecimientos como diabetes, hipertensión, colesterol elevado, apnea del sueño, problemas articulares, trastornos de salud mental y distintos tipos de cáncer.

¿Qué es el hígado graso?

Uno de los órganos más comprometidos es el hígado. El especialista explicó que el azúcar no utilizada como energía se transforma en triglicéridos, los cuales se acumulan en el abdomen y el hígado, afectando su función de desintoxicación y provocando inflamación generalizada.

El daño más frecuente asociado al sobrepeso es el hígado graso, una condición que, según explicó Rodríguez, suele avanzar de manera silenciosa.

¿Se dice hígado graso porque lo produce el excesivo consumo de grasas trans?

Contrario a la creencia común, Rodríguez aclaró que el hígado graso no está directamente relacionado con el consumo de alimentos grasos, sino con el exceso de azúcares y bebidas alcohólicas.

Explicó que el azúcar que no se utiliza como fuente de energía se transforma en triglicéridos, los cuales se almacenan en el abdomen y en el hígado, deteriorando progresivamente su funcionamiento. “El hígado comienza a ponerse grasoso, literalmente”, señaló, advirtiendo que esta condición incrementa el riesgo de problemas cardiovasculares y distintos tipos de cáncer, al debilitar el sistema de defensas del cuerpo.

La grasa es muy inflamatoria y va dando muchos de estos problemas cardiovasculares y problemas en el hígado”, advirtió.
lustración de un hígado sano y un hígado graso.
lustración de un hígado sano y un hígado graso. / TVN Noticias

El corazón también sufre las consecuencias del exceso de peso, ya que la grasa se deposita tanto alrededor del órgano como dentro de los vasos sanguíneos, aumentando el riesgo de infartos y derrames cerebrales.

Rodríguez subrayó que estos daños pueden avanzar de forma silenciosa hasta generar eventos graves. “El exceso de grasa, a la larga, va a hacer que el cuerpo comience a funcionar mal”, señaló.

¿Se puede revertir la condición?

Pese a la gravedad del panorama, el especialista aseguró que muchas de estas afecciones son reversibles si se adoptan cambios oportunos en el estilo de vida. Recomendó una combinación de alimentación balanceada, actividad física regular, buen descanso, manejo del estrés y control emocional, factores que influyen directamente en el equilibrio hormonal y el sistema de defensas del cuerpo.

El médico también hizo énfasis en la prevención desde la infancia, especialmente con la alimentación escolar. Indicó que una lonchera saludable debe incluir carbohidratos, proteínas y grasas, en proporciones adecuadas, priorizando frutas, vegetales y proteínas de calidad, y evitando los excesos.

Uno de los errores más comunes es eliminar grupos completos de alimentos. Explicó que la proteína es fundamental para el organismo, ya que cumple una función estructural clave en la formación y mantenimiento del músculo, lo que a su vez influye directamente en el metabolismo y el control del peso.

Rodríguez detalló que la pérdida de masa muscular, frecuente en personas sedentarias o con mala alimentación, favorece el aumento de grasa corporal y acelera el envejecimiento. Por ello, recomendó incluir fuentes adecuadas de proteína como huevo, pollo, pescado y carnes, combinadas con frutas, vegetales y porciones controladas de carbohidratos.

El problema no es comer carbohidratos o grasas, el problema es el exceso”, recalcó.
Demostración de un corazón sano y un corazón con exceso de grasa acumulada.
Demostración de un corazón sano y un corazón con exceso de grasa acumulada. / TVN Noticias

Rodríguez compartió una herramienta práctica para identificar riesgos: la medición de la cintura abdominal.

En las mujeres, detalló, el perímetro debe ser menor de 80 centímetros, y en los hombres menor de 90 centímetros.

Explicó que las medidas que sobrepasan el límite, como 88 centímetros en mujeres o los 102 centímetros en hombres, representan una alerta roja, asociada a un mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares.

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