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Ciudad de Panamá/El psicólogo clínico Cristóbal Nieto advirtió sobre el impacto creciente de los problemas cotidianos en la salud mental de los panameños, en un contexto donde, aunque se ha avanzado en visibilizar el tema, aún persisten barreras para atenderlo a tiempo.
Según explicó, tras la pandemia se ha logrado romper en parte el silencio en torno a la salud mental, permitiendo que más personas busquen apoyo profesional. Sin embargo, señaló que aún es común que los pacientes lleguen a consulta cuando la situación ya es crítica, luego de haber intentado resolver sus problemas sin éxito.
Entre los síntomas más frecuentes mencionó la pérdida de atención, dificultades de concentración y memoria, insomnio, cambios en el apetito, así como cuadros de ansiedad y estrés. Advirtió que, si estos no se atienden, pueden agravarse y derivar en conductas de riesgo.
Los factores como la falta de empleo, la disminución de ingresos, los largos tranques diarios o los cambios en el entorno familiar están afectando emocionalmente a muchas personas. Estas situaciones, aunque inicialmente manejables, pueden generar un desgaste progresivo cuando se prolongan en el tiempo.
El especialista enfatizó la importancia de reconocer cuándo buscar ayuda profesional, especialmente cuando el malestar comienza a afectar la salud física, emocional o la vida diaria.
Usualmente, la gente que se deprime es porque intenta ser fuerte a pesar de que no puede, se va cayendo cada vez más", señaloó.
También abordó el papel de la salud espiritual, señalando que puede ser un apoyo importante, pero debe complementarse con atención profesional cuando sea necesario y para ello explicó que existen diversas afectaciones.
“Cuando ya empieza a afectar significativamente mi estado físico, mi estado emocional, cuando empiezo a aislarme… en ese momento ya necesito otro tipo de valoración”, indicó.
En cuanto a los casos de suicidio, Nieto alertó que sigue siendo un tema sensible en Panamá y que muchas veces no se visibiliza adecuadamente.
Explicó que existen conductas que pueden interpretarse como llamados de auxilio, aunque no siempre sean reconocidas como tal. Además, indicó que muchos problemas en la adultez tienen origen en experiencias no atendidas durante la infancia, como el bullying, abusos sexuales o falta de apoyo familiar.
Sobre el impacto de las redes sociales, advirtió que pueden ocultar el estado real de las personas, lo que dificulta detectar señales de alerta, ya que siempre muestran una cara feliz, a pesar de que no pueden sentirse así. En ese sentido, recomendó mantener una comunicación cercana y no asumir que todo está bien por lo que se muestra en plataformas digitales.
El especialista también se refirió a las recientes amenazas en centros educativos, señalando que estos comportamientos suelen ser manifestaciones indirectas de problemas emocionales.
Subrayó la importancia de la prevención, el acompañamiento de los padres y el rol de las escuelas en la detección temprana de conductas de riesgo.
Destacó que la atención de la salud mental debe asumirse como una prioridad de Estado, ante el aumento de casos, especialmente en jóvenes. Reiteró que hablar del tema, buscar ayuda y fortalecer los entornos familiares y educativos son claves para enfrentar una problemática que sigue en aumento.
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