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El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) estima que unas 38 mil personas necesitan asistencia humanitaria urgente tras el terremoto de magnitud 7.5 que sacudió a Panamá hace 7 días.
De esa cifra, alrededor de 8,300 son niños, niñas y adolescentes que se encontrarían severamente afectados.
Clara Inés Luna, representante de Unicef en Panamá, explicó que estas cifras son estimaciones preliminares que deberán contrastarse con los resultados de los recorridos que realizan las autoridades, las organizaciones no gubernamentales locales y otros organismos de las Naciones Unidas en las comunidades impactadas.
Luna advirtió que las familias en condiciones de mayor vulnerabilidad enfrentan riesgos adicionales, debido a las características de sus viviendas, las condiciones de las escuelas rurales y las limitaciones de algunos acueductos para resistir un sismo de esta magnitud.
La representante también señaló que, antes del terremoto, aproximadamente un tercio de la población infantil del país vivía en condiciones de pobreza, lo que equivale a unos 482 mil niños y niñas.
La organización activó sus mecanismos de respuesta a emergencias desde el mismo viernes del terremoto.
Durante las primeras 24 horas, difundió información de prevención y orientación para ayudar a las familias a proteger y tranquilizar a los niños durante las réplicas, además de recomendaciones para preparar mochilas de emergencia adaptadas a sus necesidades.
En las primeras 48 horas, Unicef comenzó a entregar carpas para ampliar los servicios sanitarios en las poblaciones más afectadas.
Algunas fueron instaladas en el Hospital Rural de San Félix y otras se desplegaron en la comunidad de Sigua, donde se encuentran moradores desplazados de Isla Cañas.
El resto de las carpas fue entregado al Ministerio de Salud para su distribución en los lugares donde se consideren más necesarias.
La organización también realiza evaluaciones en las áreas de educación, agua, saneamiento e higiene, protección infantil y salud materno-infantil en comunidades afectadas de Coclé, Herrera, Veraguas y Los Santos. Además, mediante la coordinación con las autoridades nacionales, ha canalizado parte de la asistencia hacia sectores de la comarca Ngäbe-Buglé y Chiriquí.
Luna explicó que Unicef está concentrando sus esfuerzos de recaudación en donaciones económicas, con el objetivo de atender las necesidades inmediatas y desarrollar soluciones sostenibles a mediano y largo plazo.
Como ejemplo, mencionó la importancia de garantizar agua potable a las comunidades, sin limitar la respuesta a la distribución de agua embotellada, sino contemplando también la recuperación y el fortalecimiento de los acueductos rurales.
La representante indicó que el uso de botellas de agua puede generar problemas adicionales por la acumulación de desechos, por lo que considera necesario trabajar en alternativas sostenibles para las comunidades afectadas.
Las personas interesadas en contribuir pueden realizar donaciones a través del sitio web oficial de Unicef Panamá, en www.unicef.org/panama, mediante el botón -"Dona ahora". También pueden consultar las opciones de contribución bancaria y acercarse a los promotores de la organización, identificados con chalecos, que se encuentran en el Aeropuerto Internacional de Tocumen y distintos establecimientos comerciales.
La representante advirtió que las consecuencias de esta emergencia no terminarán con la atención inmediata, pues el terremoto tendrá repercusiones durante varios meses en la vida de los niños, niñas y adolescentes afectados.
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