Hermano menor de la princesa Diana confiesa que fue víctima de abuso sexual en un internado

Charles Spencer

Princesa Diana de Gales
Hermano de la princesa Diana reveló dónde lo abusaron sexualmente / Afp

La familia Spencer ha estado marcada en Reino Unido desde los escándalos en los que se vio envuelta la princesa Diana, cuando fue víctima de infidelidad, escrutinio público y asediada por los paparazzi al punto de causarle ansiedad y depresión que desembocaron en trastornos alimenticios. Tiempo después el accidente de tránsito en el que perdió la vida colmó la copa en su familia, o por lo menos así parecía, hasta que Charles Spencer, su hermano menor, reveló que fue abusado sexualmente.

Todo parecía indicar que la monarquía inglesa no se vería más envuelta en temas relacionados con la princesa Diana tras su fallecimiento. Aun así, fueron muchos los rumores que rondaron entorno a su muerte respecto a confabulaciones bajo las cuales su pérdida podría haber sido planeada.  

Aunque la actual reina consorte, Camila, pareciera estar acaparando miradas, al parecer los Spencer son víctimas nuevamente de un dolor familiar que no ha terminado de salir a flote. Escándalos y secretos que poco a poco van saliendo a la luz, dejando ver que la aristocracia británica había determinado silenciar.

Charles Spencer, el hermano menos de la princesa Diana, quizá fue uno de los miembros de la familia que más la acompañó cuando ella se vio involucrada en los escándalos reales. Sin embargo, con su poco conocimiento, Charles quizá no tuvo muchas herramientas para guiarla, dado que él también conservaba secretos que lo estaba carcomiendo por dentro.

Recientemente, se pudo conocer Charles, a sus ocho años fue abusado de distintas formas, luego de que lo enviaran a un internado de hombre en la campiña inglesa.

Maidwell Hall, es el nombre que recibe este lugar en el que se acogía a los niños de la alta clase inglesa. Charles asegura que fue allí donde recibió todo tipo de trato inhumano y violación a los derechos humanos de la infancia por parte del mismo personal.

Desde golpes en la cabeza con un anillo de piedras, golpizas con tacos de cricket con púas metálicas e incluso abuso sexual por parte de una cuidadora, algo que lo perturbó durante aproximadamente 50 años.

Hoy, Charles Spencer revela sus más profundos secretos y dolores que lo estaban llevando por la senda de la desesperación, gracias a la publicación de su nuevo libro ‘A very Private School’.

“Tenía 8 años cuando me enviaron solo a un lugar brutal, despidiéndome de Diana, con quien crecí, y de mi niñera, que era mi madre sustituta, (estaba) de pie junto a mi baúl escolar, el gran baúl con todas mis cosas”, afirma.

En su obra, el ahora escritor menciona “Éramos como prisioneros”, en lo que sería el lugar al que lo habían enviado para adquirir conocimientos educativos. “Éramos presas de los peores instintos de gente muy mala”, relata.

Allí estuvo hasta los 13 años y luego se convirtió en historiador, escritor y presentador de poscast.

Quizá escribir el libro le ayudaría en medio de una catarsis por los acontecimientos que ocurrían sen su familia, por lo que cuando excompañeros de aulas le contaron que también habían sido víctimas de abusos se atrevió a plasmarlo en un libro.

“Sus historias son devastadoras y nunca se las habían relatado a nadie”, admitió Spencer, informando que al menos 24 compañeros que asistieron con él al internado a mediados de la década de los 70s le habían contado historias similares.

Spencer relató que tras los muros del instituto había violencia y crueldad, los niños eran constante y brutalmente golpeados por mínimos errores de niños, a otros se les golpeaba con postes gruesos de ventanas. En las duchas los niños se veían con yagas en la piel y sangre.

John Alexander Hector Porch, director de la escuela, es el directo responsable de la cultura de crueldad, según lo afirma Spencer. “El director fue, en mi opinión, un pedófilo y un sádico… y llenó la escuela con personal que seguiría lo que él hacía o que callarían”.

Los niños eran obligados a bajarse los pantalones y ropa interior para ser azotados, durante el proceso les tocaban los genitales: “Le gustaban los niños atléticos y rubios”, afirma Spencer.

Luego, una joven encargada de cuidar a los niños abusó de Spencer cuando él tenía 11 años, obligándolo a besarla como si él tuviera 18, lo que en su momento concibió como algo confuso y ahora terrible. Esa misma mujer tocó los genitales de otros niños y lo obligó a tocar las partes de ella.

Posterior a la publicación del libro, el instituto se manifestó: “Seguiremos sus orientaciones sobre lo que haremos a partir de este momento… Animamos a cualquiera que tenga experiencias similares a que se ponga en contacto con LADO o la policía”.

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