'El policía no es niñero de nadie': Especialista advierte que falta de prevención agrava el reclutamiento en pandillas

El exfuncionario advirtió que la dinámica delictiva ha cambiado y que los grupos criminales son ahora más violentos y menos dispuestos al diálogo.

Falta de prevención agrava violencia y reclutamiento en pandillas

Ciudad de Panamá/El exjefe de la unidad antipandillas, Carlos Icaza, advirtió que el aumento de la criminalidad en Panamá está directamente relacionado con el crecimiento del número de personas que integran pandillas y el crimen organizado, y cuestionó la falta de acciones efectivas en materia de prevención.

Según explicó, aunque las autoridades han reconocido el incremento de los delitos, no se está abordando el origen del problema, que es el reclutamiento constante de nuevos integrantes en estructuras criminales.

“¿Quién evita que se incremente la cantidad de participantes al crimen organizado, a la pandilla y a la criminalidad ordinaria?”, cuestionó.

A su juicio, existe una debilidad estructural del Estado para frenar este fenómeno desde su raíz.

Advirtió que la problemática ya se refleja incluso en centros educativos, donde se reportan hechos de violencia entre estudiantes, lo que evidencia que el problema no es aislado, sino de alcance nacional.

El abogado indicó que, aunque existen esfuerzos, las acciones de prevención por parte del Estado han "menguado".

El policía no es niñero de nadie, es para brindar una seguridad a nivel general, global y atender asuntos muy puntuales, pero ¿quién atiende de la mitad hacia abajo? ¿Quién atiende de que el niño, una vez lo dijimos, lo reiteramos, vaya a la escuela, de que el niño no sea violento, ni en su casa? O sea, ¿quién atiende todos estos asuntos?", enfatizó.

En ese contexto, destacó que gran parte del trabajo preventivo lo realizan organizaciones religiosas, especialmente iglesias, que han servido como puente entre autoridades y jóvenes en riesgo. Sin embargo, subrayó que estos esfuerzos son limitados sin respaldo institucional ni financiamiento.

Otro de los puntos críticos señalados es la reducción del contacto directo entre la policía y la ciudadanía. Icaza explicó que el modelo actual prioriza el patrullaje en vehículos, dejando de lado la presencia a pie en comunidades.

Esta situación, dijo, afecta la confianza ciudadana y la capacidad de obtener información clave para prevenir delitos.

También cuestionó la efectividad de los retenes, señalando que, aunque son necesarios, pueden generar vacíos en otras zonas donde disminuye la vigilancia.

Icaza detalló que la dinámica delictiva ha cambiado y que los grupos criminales son ahora más violentos y menos dispuestos al diálogo.

Además, indicó que el respeto hacia la autoridad se ha deteriorado, lo que atribuye tanto al comportamiento de algunos delincuentes como a la forma en que se manejan ciertas intervenciones policiales.

Icaza hizo énfasis en que la criminalidad tiene raíces sociales profundas, vinculadas a factores como:

  • Deserción escolar
  • Entornos familiares disfuncionales
  • Consumo de drogas
  • Falta de oportunidades

Alertó que esta realidad se agrava en el caso de adolescentes, particularmente jóvenes que, ante la falta de oportunidades y apoyo, terminan recurriendo a actividades como la prostitución para subsistir.

Este ciclo de vulnerabilidad que se genera cuando menores asumen responsabilidades de adultos, como la crianza de hijos a temprana edad, muchas veces dentro de entornos igualmente inestables. En ese sentido, cuestionó la falta de articulación entre instituciones del Estado para atender estas problemáticas, mencionando limitaciones en áreas como salud mental, educación y asistencia social.

“Nadie atiende estos asuntos, nadie coopera”, reclamó.

Reiteró que, sin una estrategia integral que aborde estas causas de raíz, será difícil reducir el número de pandillas, que actualmente suman decenas a nivel nacional.

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