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Ciudad de Panamá, Panamá/En su habitual escrito dominical, la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura (Cciap), presidida por Aurelio Barría, se refirió a las recientes declaraciones del ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, sobre la eventual incorporación a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Para la Cciap, esta posibilidad reafirma un principio que debe guiar este momento: adherirse a estándares internacionales no afecta la soberanía de Panamá; por el contrario, la fortalece.
“Se trata de un proceso voluntario, basado en la adopción de buenas prácticas que nos permiten mejorar como país y consolidar nuestra posición en la economía global”, remarcó la institución.
De acuerdo con el presidente de la Cámara de Comercio, la posible adhesión de Panamá a la OCDE debe entenderse como una señal de madurez económica.
Destacó el gremio, que Panamá juega con las reglas del mundo moderno, de países desarrollados, donde la competitividad no solo depende de ventajas tradicionales, sino de la capacidad de cumplir estándares, generar confianza y proyectar estabilidad en el tiempo.
Recalcó la Cciap que no se trata de una decisión de beneficios inmediatos, sino una apuesta estratégica con visión de futuro.
En ese orden de ideas, la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá consideró cinco acciones pertinentes, siendo estas detalladas a continuación:
Para el gremio empresarial, alinear las prácticas con estándares internacionales no debe verse como una imposición externa, sino como una herramienta para mejorar el desempeño interno.
Destacan que la OCDE es una referencia de buenas prácticas que permite fortalecer la gestión pública, elevar la competitividad y generar mayor confianza en todos los niveles.
“Reconocemos que espacios como el CADE de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa, esta semana hayan contribuido a poner este tema en la agenda nacional. Ese diálogo es necesario y oportuno. El siguiente paso es traducirlo en acciones concretas que refuercen la institucionalidad del país”, remarcó la organización empresarial.
Barría subraya que Panamá no está en una disyuntiva entre soberanía y cumplimiento, sino ante la oportunidad de consolidar ambas y apostar por estándares internacionales que aportarán a un país más sólido, confiable y mejor preparado para competir en el futuro.
Por su parte, Giulia De Sanctis, presidenta de Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede), destacó que en este camino, uno de los pasos más cruciales es preguntarnos —como país— si "nuestras acciones están realmente alineadas con ese objetivo".
Subrayó que desde Apede, la posición ha sido clara.
"Porque el país necesita primero entender con datos, con evidencia y con visión de largo plazo qué implica este camino y si estamos preparados para recorrerlo", remarcó.
De Santics recordó que Panamá ha sido históricamente uno de los principales receptores de inversión extranjera directa en la región, con niveles que superaban el 6% del PIB antes de la pandemia y que hoy rondan el 4%, lo que confirma que sigue siendo un destino atractivo, con un crecimiento por encima del promedio de América Latina y uno de los ingresos por habitante más altos de la región.
Para la empresaria, la competitividad de Panamá no implica bajos costos, sino que su fortaleza está en la productividad, el talento y la calidad institucional, y es precisamente ahí donde se concentran las brechas más evidentes que el país aún debe cerrar.
Recordó los resultados del país en materia educativa, los cuales ubican al país muy por debajo del promedio de la OCDE, con puntajes en matemáticas cercanos a 357 frente a más de 450 en economías desarrolladas. En inversión en investigación y desarrollo, Panamá apenas destina alrededor del 0.2% del PIB, muy lejos del promedio de la OCDE, que ronda el 3%.
Mientras que en infraestructura y logística el país se posiciona entre los mejor ubicados de América Latina, remarcó que aún se encuentra en la media global, con espacio importante para mejorar en eficiencia, trazabilidad y calidad de servicios.
"Estos datos reflejan que el desafío no es únicamente atraer inversión, sino lograr que esa inversión genere valor real, mayor productividad y mejores oportunidades para los panameños", advirtió.
Desde Apede refuerzan la idea de que existe "una brecha entre el discurso y la ejecución".
"Se habla de competitividad, pero existen marcos regulatorios que limitan la competencia; se habla de institucionalidad, pero hay percepciones de debilidad en la calidad de los servicios públicos y en la consistencia de las decisiones; se habla de transparencia, pero aún hay espacios donde los procesos no generan la confianza necesaria. En un contexto global donde la inversión busca certeza, previsibilidad y reglas claras, cualquier señal contradictoria tiene un impacto directo en la competitividad del país", cuestionó el gremio.
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