¿Y si la próxima cura contra el cáncer está creciendo en Panamá?

La biodiversidad panameña podría esconder moléculas con potencial para convertirse, en el futuro, en tratamientos contra el cáncer.

Pablo Solís, director de Ciflorpan de la Universidad de Panamá / Cortesía investigador Pablo Solís

El cáncer es uno de los mayores desafíos para la salud pública en Panamá, siendo la segunda causa de muerte en el país y la principal de mortalidad prematura.

Cada día, entre 12 y 15 personas son diagnosticadas con algún tipo de cáncer, mientras que entre cinco y siete pacientes fallecen diariamente por esta enfermedad, según cifras compartidas por Alex González, asesor del Ministerio de Salud (Minsa).

En los últimos años, es decir, entre 2023 y 2025, el país ha registrado entre 11,000 y 12,000 nuevos casos anuales, una tendencia que continúa en aumento y que ha incrementado la demanda de atención especializada.

Frente a ese panorama, un grupo de científicos panameños encontró en la biodiversidad del país un hallazgo que podría abrir nuevas líneas de investigación.

Un estudio del Centro de Investigaciones Farmacognósticas de la Flora Panameña (Ciflorpan), de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Panamá, identificó siete plantas nativas cuyos extractos lograron inhibir el crecimiento de células de cáncer de mama, pulmón y del sistema nervioso central, un primer paso en la búsqueda de futuros medicamentos.

Análisis de células cancerosas de Sistemas nervioso central (cerebro) / Cortesía Ciflorplan

En entrevista con TVN Noticias el director del centro, Pablo Solís, explicó que el proyecto, financiado por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), se enfocó en estudiar especies que nunca antes habían sido analizadas desde el punto de vista químico o farmacológico.

La investigación comenzó con una revisión de la flora panameña, que supera las 10 mil especies. Tras un análisis bibliográfico, los investigadores seleccionaron 91 géneros, equivalentes a cerca de 150 especies, y realizaron 20 expediciones en bosques y áreas protegidas como los parques nacionales Camino de Cruces, Chagres, Altos de Campana, Cerro Azul, Cerro Jefe y Sarigua para recolectar las muestras.

Una vez identificadas por especialistas en botánica, las plantas fueron secadas, pulverizadas y sometidas a un proceso de extracción de sus compuestos naturales. Posteriormente, esos extractos fueron evaluados en laboratorio frente a bacterias, hongos y tres líneas de células cancerosas humanas: mama, pulmón y sistema nervioso central.

Purificación de compuestos activos por cromatografía en columna / Cortesía Ciflorpan

El resultado fue alentador: siete plantas mostraron actividad citotóxica, es decir, lograron inhibir el crecimiento de las células cancerosas. Entre las especies con mayor potencial figuran Tilicia, Mespilodaphne y Odontadenia, aunque la mayoría solo puede identificarse por su nombre científico porque no poseen una denominación común.

Sin embargo, el especialista en farmacognosia subrayó que el hallazgo no significa que estas plantas curen el cáncer ni que puedan utilizarse como tratamiento en la actualidad.

Nos encontramos en el primer escalón del descubrimiento de nuevos fármacos. Lo que tenemos son plantas que muestran un potencial para desarrollar medicamentos a partir de las moléculas que nosotros podamos aislar, modificar y escribir la estructura química", explicó.

El investigador detalló que el siguiente reto consiste en identificar cuáles son las sustancias responsables de esa actividad biológica. Para ello, los extractos deben someterse a complejos procesos de separación y análisis mediante equipos de alta tecnología, como espectrometría de masas y resonancia magnética nuclear, algunos de los cuales requieren la colaboración de investigadores que trabajan en Alemania y Suiza debido a su elevado costo.

El proyecto concluyó su fase inicial, pero las investigaciones continúan

Ahora el equipo trabaja en aislar, caracterizar y evaluar las moléculas activas antes de avanzar hacia nuevas etapas preclínicas. Solo después de superar múltiples estudios de seguridad y eficacia podrían considerarse ensayos en humanos, un proceso que puede tomar entre 20 y 30 años.

Sentamos las bases para que se realicen todos los otros análisis que hay que seguir en este trayecto", precisó.

Solís recordó que el esfuerzo vale la pena porque más del 60% de los medicamentos anticancerígenos utilizados actualmente provienen de compuestos naturales, muchos de ellos extraídos o derivados de plantas.

La investigación sugiere que la próxima cura contra el cáncer podría estar creciendo en tierra panameña y aún no se sabe, razón por la que considera indispensable la conservación de los bosques.

"Es una probabilidad porque sí hay varios compuestos anticáncer que se utilizan en clínica hoy día y que se encuentran en las plantas y, por tanto, nosotros pensamos que sí podemos encontrar algunos agentes anticáncer y eso es lo que nos mueve cada día, el estudio de la biodiversidad. Ese es el trabajo que nos hemos encomendado: encontrar esa sustancia", subrayó.

Un problema que sigue creciendo

Las cifras del Ministerio de Salud reflejan la magnitud del reto.

González nos explicó que los cánceres con mayor incidencia en el país siguen siendo los de mama, próstata y cuello uterino, aunque en los últimos años también ha aumentado la detección de tumores de colon, recto y estómago.

Solo el cáncer de mama registra un promedio de 1,600 nuevos casos al año, mientras que el de próstata supera los 1,100 casos anuales y el de cuello uterino ronda los 1,000 diagnósticos. También se reportan cerca de 780 casos de cáncer de colon, 700 de cáncer de estómago y alrededor de 300 de cáncer de recto cada año.

Un informe del Minsa publicado en 2024 reveló además que en el periodo 2015-2020 se diagnosticaron 1912 casos de cáncer de bronquios y pulmón con un promedio de 318 casos por año.

González señaló que este aumento también se refleja en la atención médica. En una década, el número de pacientes nuevos que ingresan al Instituto Oncológico Nacional pasó de 3,292 en 2014 a 5,290 en 2024, mientras que las consultas prácticamente se duplicaron y las quimioterapias administradas aumentaron de 19,700 a 39,659 en ese mismo período.

Mientras el cáncer continúa cobrando y degradando vidas cada día en Panamá y en el mundo, la ciencia sigue explorando nuevas alternativas. En ese esfuerzo, la flora panameña podría convertirse en una aliada inesperada. Cada especie que aún aguarda por ser analizada podría albergar compuestos capaces de dar origen a nuevas terapias, lo que también refuerza la importancia de conservar los ecosistemas del país como una fuente de conocimiento y de posibles soluciones para enfermedades que siguen representando uno de los mayores desafíos para la salud mundial.

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